ESTADO DE SHOCK, REANIMACIÓN Y PRODUCTOS SANGUÍNEOS
DIPLOMADO DE AEROMEDICINA
Y TRANSPORTE DE CUIDADOS CRÍTICOS
V GENERACIÓN
ESTADO DE SHOCK, REANIMACIÓN Y PRODUCTOS SANGUÍNEOS
POR: TSUP. Eduardo Contreras Sánchez
PROFESOR: Lic. Jaime J Charfen,
Enero, 2019
Estado de shock :
Definición
El shock es un síndrome que se caracteriza por la incapacidad del
corazón y/o de la circulación periférica de mantener la perfusión
adecuada de órganos vitales. Provoca hipoxia tisular y fallo metabólico
celular, bien por bajo flujo sanguíneo, o por una distribución irregular
de éste. Incluye un conjunto de síntomas, signos y alteraciones
analíticas y hemodinámicas que precisan una rápida identificación y
tratamiento agresivo para reducir su elevada mortalidad.
Tipos de shock
Shock anafiláctico: Reacción sistémica de hipersensibilidad de carácter
grave y a veces mortal, consecuencia de la exposición a una sustancia
sensibilizante como un fármaco, una vacuna, ciertos alimentos, un
extracto alergénico, un veneno o alguna sustancia química. Puede
desarrollarse en un plazo de segundos desde el momento de la
exposición y se caracteriza generalmente por dificultad respiratoria y
colapso vascular.
Shock cardiogénico: Se relaciona con un bajo gasto cardíaco (“falla de
bomba”), asociado generalmente al infarto agudo de miocardio, la
insuficiencia cardíaca congestiva o arritmias graves. Cuadro con
elevada mortalidad, alrededor del 70%.
Shock hipovolémico: Es una pérdida rápida y masiva de la volemia que
acompaña a gran variedad de trastornos médicos y quirúrgicos, como
traumatismos, hemorragias digestivas, ginecológicas y patología
vascular.
Shock séptico y conceptos relacionados:
Infección: Es un término clínico para definir el fenómeno microbiano
que se caracteriza por la respuesta inflamatoria a la presencia de
microorganismos o a la invasión de tejidos estériles del huésped por
dichos organismos.
Bacteriemia: Se produce por la presencia de bacterias en la sangre. La
bacteriemia puede ser transitoria, si dura minutos, intermitente o
continua si permanece horas.
Síndromes sépticos (estadios de la sepsis).
Sepsis: El concepto comprende desde el síndrome de respuesta
inflamatoria sistémica (SIRS) a la infección grave documentada, clínica
y/o microbiológicamente.
SIRS: Es una respuesta generalizada del organismo ante determinados
estímulos, cuya presencia puede obedecer a causas infecciosas o no
infecciosas.
Implica la presencia de dos o más de los siguientes ítems:
- Fiebre >38°C o hipotermia >36°C.
- Taquicardia (FC >90 cpm).
- Taquipnea >30 rpm,
- PaCO2 <32 mmHg, o necesidad de ventilación mecánica.
- Alteración del recuento de leucocitos (más de 12.000 o menos de 4.000 leucocitos por mm3).
Pueden también asociarse:
- Alteración de la conciencia.
- Edema o balance positivo > 20 ml/kg en 24 horas.
- Hiperglicemia en ayunas (glucosa plasmática >110 mg/dl) en ausencia de diabetes.
- Niveles plasmáticos altos de procalcitonina o de proteína C reactiva.
Sepsis grave: Sepsis con disfunción de uno o más órganos (función
hemodinámica, renal, respiratoria, hematológica o neurológica)
asociada a la sepsis, hipotensión arterial (transitoria o persistente) o
hipoperfusión tisular:
- Hipoxemia con PaFi/FiO2 <300 mmHg.
- Oliguria (diuresis <0,5 ml/kg/h durante al menos dos horas).
- Creatinina >2 mg/dl o incremento >0,5 mg/dl.
- Coagulopatía (INR >1,5 o TTPA <60 s).
- Trombocitopenia <100.000/mm3.
- Hiperbilirrubinemia (BT >2,0 mg/dl).
Shock séptico: Hipotensión arterial debida a la sepsis que persiste y no
responde a la expansión del volumen intravascular con líquidos,
acompañada de alteraciones de la perfusión (acidosis metabólica o
hiperlactacidemia), o requiere de fármacos vasoactivos para mantener
la presión arterial.
Hipotensión debida a la sepsis: Presión arterial sistólica < de 90mmHg,
o disminución de la presión arterial sistólica en 40 mmHg o más con
respecto a los valores basales, en ausencia de otras causas de
hipotensión.
Fisiopatología y mecanismos compensadores del
Shock
Los mecanismos que participan del shock se pueden explicar gracias a
los parámetros clínicos que acompañan al cuadro y su repercusión. Se
considera como situación clínica y hemodinámica, dependiente del
tiempo, correspondiente a un estado de disminución general y grave
de la perfusión tisular que desembocará en un cuadro de evolución
exponencial hacia la muerte, de no tomar medidas terapéuticas a corto
plazo.
Las causas etiológicas del shock se
resumen en una alteración de:
- Bomba (corazón)
- Contenido (flujo sanguíneo)
- Continente (disfunción
vasomotora)
Produciéndose 3 mecanismos de shock:
- Cardiogénico
- Hipovolémico
- Distributivo
Presión arterial y perfusión tisular:
presión de
perfusión
La función del sistema cardiovascular es dependiente de la de todos los
órganos, cumpliendo a la vez otras funciones que permiten la
comunicación entre ellos y aportando, además, los elementos de
protección y reparación de los diferentes tejidos.
La alteración en el mantenimiento de una perfusión adecuada de los
órganos vitales es el factor crucial del mecanismo fisiopatológico del
shock. La perfusión de un órgano depende de la presión de perfusión
que, a su vez, está determinada por dos variables, el gasto cardíaco y la
resistencia vascular sistémica. Esta última es proporcional a la longitud
de los vasos sanguíneos y a la viscosidad de la sangre, e inversamente
proporcional a la cuarta potencia del radio del vaso.
Por lo tanto, el área transversal de un vaso es el determinante básico
de la resistencia al flujo sanguíneo. Dado que el tono del músculo liso
vascular regula la sección transversal del lecho arteriolar (el punto del
árbol vascular de mayor importancia en cuanto a su resistencia
sistémica), cualquier variable que afecte dicho tono tiene profunda
influencia sobre la resistencia vascular y, así mismo, sobre la presión de
perfusión.
El segundo determinante crucial de la presión arterial es el gasto
cardíaco que, a su vez, es el producto de la frecuencia cardíaca y del
volumen sistólico.
El volumen sistólico está en función de 3 variables principales:
precarga, poscarga y contractilidad, por lo que el gasto cardíaco
dependerá de 4 variables:
La frecuencia cardíaca, de forma lineal:
- La precarga, generalmente reflejada en el volumen telediastólico ventricular, siendo su principal determinante el retorno venoso, dependiente del gradiente de presiones entre la cámara auricular derecha y los vasos periféricos.
- La poscarga o impedancia al flujo sanguíneo, está en relación con la resistencia vascular sistémica.
- La contractilidad del miocardio: el estado contráctil está directamente relacionado con la concentración de calcio intracelular, y el grado de acortamiento depende, además del calcio, del entrecruzamiento de las miofibrillas previo a la contracción.
Respuesta simpático-adrenérgica. Mecanismos
compensadores:
Forman parte de estos mecanismos los neurohumorales, que
desencadenan un mayor trabajo miocárdico transitoriamente, pero
que, a largo plazo, determinarán una mayor pérdida de miocardio y
remodelación ventricular
. Se producirá:
- a) mayor actividad simpática;
- b) activación del eje renina-angiotensina-aldosterona;
- c) incremento de las catecolaminas circulantes (a partir de la glándula suprarrenal);
- d) liberación de la hormona antidiurética o vasopresina,
- e) secreción del factor natriurético auricular.
Los barorreceptores y quimiorreceptores periféricos responden a la hipotensión e hipoxia, enviando mensajes que son recibidos por el centro vasomotor del sistema nervioso central (SNC), el cual aumenta la actividad simpática neuronal y estimula a la médula suprarrenal para la liberación de catecolaminas. Esta respuesta constituye uno de los mecanismos más importantes de adaptación en el shock, lo que se denomina fase de shock compensado.
Agotamiento de la respuesta:
Esta estimulación simpática prolongada produce el llamado down
regulation de dichos receptores por diferentes mecanismos, entrando
entonces en la fase de shock descompensado.
En la evolución del shock sin tratamiento comienzan a producirse los
fallos de cada sistema orgánico y es cuando entra en fase el shock
irreversible. La administración de fármacos simpático-miméticos
permite mantener de una forma externa el efecto de esta respuesta de
adaptación; comprender su mecanismo de actuación ayudará a la
utilización de los fármacos vasoactivos en su respectiva fase de
tratamiento.
El aumento de la actividad simpática en respuesta a la hipotensión
viene mediada por los barorreceptores carotídeos y aórticos. Esta
secreción de catecolaminas causa vasoconstricción, taquicardia y
aumento del gasto cardíaco precozmente en el curso del shock.
El volumen circulante efectivo es el volumen capaz de ejercer presión
sobre la pared del vaso e iniciar el retorno venoso. Este volumen
disminuye con la hipovolemia. Los receptores natriuréticos
intraauriculares sufren una disminución de la actividad eferente
propiciada por la hipovolemia intravascular, produciendo secreción de
hormona antidiurética y vasoconstricción renal. Finalmente, la
activación del eje renina-angiotensina-aldosterona producirá retención
de sodio y agua con el objetivo de aumentar el volumen circulante.
Fisiopatología del shock por sistemas
Alteraciones a nivel celular:
La hipoxia celular produce un metabolismo anaerobio, cuyo resultado
es el aumento de la producción de ácido láctico y la consecuente
acidosis metabólica, e indirectamente, una producción reducida de
ATP celular. Este agotamiento del ATP disminuye los procesos
metabólicos celulares dependientes de energía y tiene como resultado
la alteración de la membrana celular. En la evolución del shock se
produce mayor isquemia esplácnica, favoreciendo la translocación
bacteriana, que lleva a segundas y terceras noxas, produciendo un
círculo vicioso de hipoperfusión tisular con shock irreversible que se
asocia a apoptosis y muerte celular, dando lugar al fallo del órgano
afectado.
El intercambio iónico entre sodio y potasio es dependiente del ATP,
alterándose cuando éste disminuye. Esto sumado a que la producción
energética celular también está afectada, dando lugar a un incremento
en el sodio intracelular, se favorece el arrastre de agua al interior de la
célula y se produce el edema celular. Consecuentemente, hay una
disminución del potencial transmembrana, aumentando la
permeabilidad, concretamente para los iones Ca++.
Durante la isquemia no se genera ATP, aunque se consume. Se
acumulan productos intermedios intracelulares y sustrato, y, cuando
ocurre la reperfusión, lleva a la generación y liberación masiva de
radicales libres de oxígeno gracias a las alteraciones previas
metabólicas durante la isquemia. Los radicales libres lesionan las
membranas a nivel celular, y producen desnaturalización de las
proteínas y, consecuentemente, se rompen los cromosomas. La
respuesta que se desencadena es sistémica y se genera después del
shock, llegando a ocurrir horas o días después de la reanimación del
paciente. La inflamación postisquémica se inicia por la activación de
neutrófilos, macrófagos y células endoteliales.
La activación de macrófagos por liberación de citoquinas amplifica la
respuesta inflamatoria, y la activación de leucocitos y macrófagos.
Nivel tisular:
El aumento de extracción de oxígeno a la hemoglobina es el principal
mecanismo de compensación tisular en el shock, y varía dependiendo
del tejido. De acuerdo a esta capacidad, cada órgano tendrá un punto
(umbral anaerobio) a partir del cual será incapaz de mantener un
metabolismo aeróbico y la producción de ATP, activando vías
metabólicas alternas (como la glucólisis anaerobia) con menor
eficiencia en la producción de ATP. Pero cuando el organismo alcanza
este nivel, entra en una fase en la que el consumo de oxígeno se vuelve
dependiente del aporte. Si el aporte de oxígeno a la mitocondria no es
suficiente para mantener la actividad de la cadena respiratoria, se
producirá un déficit de ATP y un exceso de hidrogeniones (acidosis
metabólica), dando lugar a lo que se conoce como “disoxia”. El exceso
de nicotinamida adenina dinucleótido (NADH) activa la enzima lactato
deshidrogenasa derivando el piruvato a lactato.
La medición de los
hidrogeniones o del lactato se puede utilizar como indicador de la
actividad mitocondrial y, por lo tanto, de una adecuada perfusión.
Fisiopatología de la función pulmonar:
La oxigenación puede verse comprometida de forma importante en el
transcurso del shock, fundamentalmente en fases más avanzadas del
síndrome.
Las alteraciones de la función pulmonar van desde cambios
compensatorios en respuesta a la acidosis metabólica hasta un
síndrome de distrés respiratorio del adulto (SDRA) con manifestación
clínica de edema pulmonar.
La alcalosis respiratoria es más común en las etapas precoces del
shock, como resultado de la estimulación simpática. Sin embargo, la
acidosis metabólica usualmente predomina a medida que la
hipoperfusión tisular progresa.
La acidosis respiratoria, motivada
habitualmente por hipoventilación alveolar, puede ser secundaria a
depresión del SNC, pero con cierta frecuencia refleja fatiga de la
musculatura respiratoria e implica en algunas ocasiones la necesidad
de ventilación mecánica.
Fisiopatología de la función neurológica:
Una hipotensión marcada y prolongada puede producir una isquemia
global, que dará lugar a una encefalopatía hipóxica o a muerte
cerebral.
Fisiopatología de la función renal:
La oliguria es la manifestación más común del compromiso renal en el
shock. Está presente precozmente en el shock debido a la intensa
vasoconstricción renal y a un flujo sanguíneo renal disminuido. La
afectación pasa por un incremento del tono vascular, mediado por el
incremento de la actividad simpática y el sistema renina-angiotensina.
Además, la perfusión renal cortical disminuye, mientras que la
perfusión medular aumenta, resultando en una disminución de la
filtración glomerular. Una hipoperfusión prolongada termina en una
insuficiencia renal aguda.
Fisiopatología de efectos metabólicos
La estimulación simpática produce una glucogenólisis, que conlleva
una elevación de la glucosa sanguínea, muy común en el shock.
Fisiopatología de la función intestinal:
Una hipotensión prolongada puede dar lugar a isquemia intestinal y
necrosis hemorrágica; desde hemorragias de la submucosa intestinal e
íleo hasta, más raramente, perforación intestinal.
Tipos de shock y factores etiológicos:
Shock hipovolémico
Disminución del volumen circulante (hipovolemia):
- Pérdida de sangre.
- Hemorragias.
Pérdida de volumen plasmático.
- Quemaduras.
- Peritonitis.
- Aumento de la permeabilidad capilar (sepsis).
Pérdida de agua y electrólitos.
- Diaforesis.
- Vómitos.
- Diarreas.
- Uso excesivo de diuréticos
Shock cardiogénico
Causas cardíacas:
- Pérdida de la función contráctil del miocardio.
- Infarto agudo de miocardio.
- Insuficiencia cardíaca grave de cualquier etiología.
- Lesión miocárdica postcirugía cardíaca.
- Factores cardíacos mecánicos.
- Insuficiencia aórtica o mitral agudas.
- Rotura del tabique interventricular.
- Arritmias, taquicardias o bradicardias graves.
Shock obstructivo
Obstrucción del flujo sanguíneo:
- Embolia pulmonar.
- Taponamiento cardíaco.
- Aneurisma disecante de aorta.
- Disfunción de prótesis cardíacas (trombos).
- Obstrucción de cavas.
- Neumotórax.
- Mixomas.
Shock distributivo
Disfunción vasomotora:
- Pérdida del tono vasomotor (shock neurogénico).
- Anafilaxia. -Fármacos (vasodilatadores, barbitúricos).
- Lesión medular.
- Dolor.
- Insuficiencia de la microcirculación.
- Sepsis (shock séptico).
Diagnóstico de shock
El diagnóstico de shock es fundamentalmente clínico, basado en la
observación de los síntomas y signos que presenta el paciente, así
como en la monitorización de éste y la medición de parámetros
analíticos directamente relacionados con el proceso.
Es importante el reconocimiento precoz del shock, ya que su
reversibilidad y, por tanto, su morbimortalidad, dependen del
estadio evolutivo en que se encuentre en el momento del
diagnóstico.
Distinguimos dos tipos de shock en función de que los
mecanismos compensadores actúen correctamente o se agoten:
Shock moderado:
- Piel: fría, pálida y con retraso en el relleno capilar.
- SNC: intranquilidad, ansiedad, nerviosismo.
- Cardiovascular: taquicardia con presión arterial normal o levemente disminuida.
- Respiratorio: taquipnea.
- Renal: oliguria.
Shock grave:
- Piel: fría, pálid a, cianótica y con livideces en las extremidades.
- SNC: somnolencia, confusión, coma
- Cardiovascular: hipotensión, taquicardia, arritmias.
- Renal: oligoanuria.
- Respiratorio: taquipnea/bradipnea.
- Metabolismo: acidosis metabólica, hipoglucemia.
Dada la existencia de los distintos tipos de shock, así como los diversos
procesos patológicos que pueden llevar a cualquiera de ellos, es difícil
establecer criterios que ayuden en el diagnóstico precoz.
Hay una serie de síntomas y signos que son comunes a todos los tipos de
shock, como hipotensión, oliguria, frialdad cutánea, sudoración, alteración
del estado de conciencia y acidosis metabólica. Sin embargo, hay otros que
pueden orientar hacia una etiología concreta:
- Hipovolémico: aparecerán hemorragias externas o internas (traumatismos cerrados toracoabdominales, fracturas de huesos largos, hematemesis, melenas, rectorragias), pérdidas de fluidos (vómitos), diarreas, quemaduras extensas o al tercer espacio, como sucede en pancreatitis, obstrucción intestinal, etc.
- Cardiogénico: encontraremos dolor torácico, palpitaciones, disnea brusca, soplos cardíacos, ingurgitación yugular. -Obstructivo (o cardiogénico compresivo): tonos apagados, ingurgitación yugular, pulso paradójico, ausencia de murmullo alveolovesicular
- Distributivo: se presentarán con disnea, exantema cutáneo, tos, dificultad para tragar en los casos de anafilaxia; en el séptico encontraremos fiebre (o no) y síntomas de localización de la infección (que incluso pueden no aparecer).
Los criterios diagnósticos empíricamente aceptados para el shock son los
siguientes:
- Apariencia de enfermedad o estado mental alterado.
- Frecuencia cardíaca superior a 100 latidos por minuto.
- Frecuencia respiratoria superior a 22 respiraciones por minuto, o PaCO2 inferior a 32 mmHg.
- Déficit de bases en sangre arterial inferior a 5 mEq/l o incremento de lactato superior a 4 mmol/l.
- Diuresis inferior a 0,5 ml/kg/h.
- Hipotensión arterial de más de 20 minutos de duración. Para establecer el diagnóstico de shock deben estar presentes, al menos, cuatro de estos criterios.
Tratamiento específico según el tipo de shock
A continuación se revisarán los aspectos específicos de cada tipo de shock
sobre el esquema general.
Shock hipovolémico:
En el shock hipovolémico predomina la pérdida de volemia, por lo que su
reposición es la prioridad. Existen 2 tipos: pérdida de sangre (hemorragia) y
pérdida de líquido no hemático.
Shock hemorrágico
El objetivo principal es el control precoz de la hemorragia, orientándose el
resto de las medidas a mantener al paciente en las mejores condiciones
hemodinámicas posibles.
Las medidas generales y el soporte respiratorio no varían del cuidado general
del paciente en shock, ya expuesto anteriormente.
En el acceso venoso cobra jerarquía la precocidad en la canalización de 2 vías
venosas periféricas de grueso calibre, extracción de muestras para estudio
analítico (hemograma, bioquímica sanguínea, estudio de la coagulación) y
obtención de pruebas cruzadas para transfusión de concentrados de
hematíes.
Se debe privilegiar esencialmente el control hemodinámico, mediante
sueroterapia (administración de sueros), sobre el déficit de hemoglobina
(administración de sangre) por los efectos secundarios de transfusión masiva.
- Sueroterapia: Como norma general, se comienza con cristaloides y coloides en proporción 3:1, en dosis iniciales de 1.500 ml (1.000 ml de cristaloides y 500 ml de coloides) en 20 minutos, repitiendo hasta la mejora de los objetivos terapéuticos o la aparición de efectos secundarios, como ingurgitación yugular, presencia de crepitantes y/o disminución de la Sao2.
- Hemoterapia: Se utilizarán concentrados de hematíes, unidades de plaquetas y de plasma fresco congelado, en caso de necesidad. -Control de la hemorragia: se hará mediante compresión directa o tratamiento endoscópico o quirúrgico urgente. El resto de medidas terapéuticas no difieren del esquema general.
Shock hipovolémico no hemorrágico:
Comparte los mismos apartados que el shock hemorrágico, salvo que no
existe sangrado y no necesita transfusión de concentrados de hematíes. Es
importante buscar la etiología de la hipovolemia.
Se solicitarán pruebas de laboratorio y el resto de pruebas complementarias
necesarias en función de la clínica.
La sueroterapia se acondicionará a las alteraciones hidroelectrolíticas y al
equilibrio ácido/base existentes.
Shock cardiogénico/obstructivo:
Estos tipos de shock comparten su escasa necesidad de aportes de líquidos,
salvo excepciones (insuficiencia ventricular derecha), por lo que la
sueroterapia será a base de pequeñas cargas de 200 ml de suero fisiológico a
pasar en 20-30 minutos con estricto control de los parámetros clínicos, sobre
todo la PVC (si se dispone de ella).
Es crucial el diagnóstico y tratamiento específico precoz (primeras horas) en
función de la causa (fibrinólisis, marcapasos, etc.), priorizando su traslado
precoz a UCI, quirófano o sala de hemodinamia en función de la etiología
Los fármacos más utilizados son los vasoactivos, o sea, los vasopresores,
inotrópicos, diuréticos y vasodilatadores, pudiendo ser necesaria la
utilización de bomba de contrapulsación (exclusivo en UCI):
Soporte respiratorio: sedación, intubación y ventilación mecánica para
corregir la hipoxemia y reducir el trabajo respiratorio.
Monitorización de constantes vitales: a la monitorización general de todo
paciente en shock, se añadirá el eco-Doppler.
Analgesia: se administrarán analgésicos narcóticos, si aparece IAM o
disección aórtica, por vía i/v.
-
Fármacos vasopresores: se utilizarán cuando la PVC esté elevada, pero la
PAM (o PAS) sigan disminuidas, persistiendo el resto de signos de shock. Su
objetivo es conseguir una PAM > 65mmHg (o PAS> 90mmHg). Los más
empleados son dopamina (en dosis alfa) o noradrenalina (alternativa a la
dopamina por ser menos arritmógena).
-Fármacos inotrópicos: están indicados cuando: a) tras la reposición de
volumen, la PVC está elevada (>12 cmH2O); b) tras la administración de
fármacos vasopresores la PAM es > 65 mmHg, pero persisten los signos de
hipoperfusión, y c) precisan de una mejora de la PAM previa a su
administración por su efecto vasodilatador. El más utilizado es la
dobutamina.
Diuréticos: se utilizan para disminuir la congestión pulmonar, pero es
necesaria una PAS > 80 mmHg. El más utilizado es el furosemide, bien en
bolos i/v o en perfusión i/v continua.
Vasodilatadores: se utilizan para disminuir la poscarga y si persiste el gasto
cardíaco disminuido. Se precisa de una PAS > 80 mmHg. Los más utilizados
son nitroglicerina y nitroprusiato. Debe vigilarse la PA, por peligro de
hipotensión severa.
Otros tratamientos:
a) bicarbonato sódico, según la gasometría y tal como se
describió en el esquema general; b) fibrinólisis o angioplastia primaria en el
síndrome coronario agudo (SCA); c) balón de contrapulsación aórtico si
fracasan las medidas anteriores; d) cirugía de las complicaciones mecánicas, y
e) tratamiento de las arritmias graves, cardioversión eléctrica en las
taquiarritmias o marcapasos provisional en las bradiarritmias.
Shock distributivo:
Este tipo de shock engloba otros tipos con entidad propia, tales como el
séptico y el anafiláctico.
Shock séptico:
Medidas generales:
- Se mantendrá al paciente en decúbito supino.
- Se tomarán medidas para evitar la hipotermia.
- Soporte respiratorio (igual que en el tratamiento general).
- Acceso venoso:
- Hemocultivos y primera dosis de antibiótico
- El acceso venoso periférico es igual que en el tratamiento general
- Con la canalización de los accesos venosos periféricos se extraerán las muestras para hemocultivos
- Nunca deberá retrasarse la administración de la primera dosis de antibiótico. Salvo conocimiento del foco infeccioso, también se extraerá muestra de orina para cultivo. La elección del antibiótico dependerá del tipo de infección (por la clínica), su origen (adquirido en la comunidad o nosocomial) y los antecedentes personales.
Fluidoterapia:
Administración enérgica de fluidoterapia mediante bolos o cargas a través de
las vías venosas periféricas con cristaloides y coloides (3:1), en dosis iniciales
de 1.000 ml de cristaloides o 500 ml de coloides en 20 minutos, repitiendo
hasta un total de 3 cargas, logro de los objetivos terapéuticos o aparición de
efectos secundarios.
Una vez estabilizado el paciente, el tipo de suero y el volumen a administrar
dependerá de sus antecedentes personales, asegurando los suplementos
mínimos de glucosa, sales (cloro, sodio, potasio) y agua.
Monitorización: (igual que en tratamiento general).
Fármacos vasopresores:
Se administrarán cuando la PAM (o PAS) estén muy disminuidas y no
responda a la primera carga de volumen.
Se utilizará temporalmente la vía periférica hasta que se canalice una vía
venosa central.
Su objetivo es conseguir una PAM > 65mmHg (o PAS > 90 mmHg).
El fármaco de elección es la noradrenalina. Como alternativa se utilizará la
dopamina en dosis alfa.
-Glicemia: deberá mantenerse > 150 mg/dl.
Bicarbonato sódico: su utilización está indicada cuando el PH es < 7,15.
-
Tratamiento del foco séptico: el objetivo es erradicar el foco séptico, siendo
imprescindible su identificación y tratamiento precoz, mediante drenaje de
abscesos, tratamiento quirúrgico y retirada de dispositivos infectados, junto a
la terapia antibiótica correcta precoz.
Shock anafiláctico:
- Comparte con el shock séptico la mayor parte del tratamiento en cuanto a las medidas generales, soporte respiratorio, acceso venoso y fluidoterapia. Las diferencias más notables son:
- Soporte respiratorio: en caso de broncoespasmo resistente a adrenalina, se recomienda la administración de beta-miméticos, como salbutamol en aerosol, junto a oxigenoterapia de alto flujo.
- Adrenalina: se administra en las fases iniciales, junto a la fluidoterapia. Las primeras dosis serán por vía i.m, en forma de bolos, en dosis de 0,01 mg/kg (máxima dosis por bolo: 0,5 mg) cada 5-15 minutos, seguidas, si hay ausencia de mejora, de perfusión i/v continua.
- Vasopresores: están indicados si no mejora la PAS tras la administración de sueroterapia y adrenalina. Es de preferencia la noradrenalina.
- Antihistamínicos: son fármacos para mejorar los síntomas y tienen escasa influencia en la mejora hemodinámica.
- Anti-H1: dexclorfeniramina: se administra en dosis de 5 mg por vía i/v cada 8 horas.
- Corticoides: metilprednisolona (1-2 mg/Kg en bolo i/v cada 6 horas); se utiliza para prevenir nuevos episodios y no es la primera opción en el manejo inicial de shock anafiláctico.

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