EMERGENCIAS NEUROLOGICAS
DIPLOMADO DE AEROMEDICINA
Y TRANSPORTE DE CUIDADOS CRÍTICOS
V GENERACIÓN
EMERGENCIAS NEUROLÓGICAS
POR: TSUP. Eduardo Contreras Sánchez
PROFESOR: Lic. Jaime J Charfen,
FEBRERO, 2019
1.
Valoración especifica de los problemas neurológicos
En neurología, la evaluación y las manifestaciones presentan variaciones respecto a las demás áreas vistas anteriormente, ya que en ella existe una perfecta
correlación entre las manifestaciones físicas del paciente y las estructuras dañadas. El paciente neurológico recibirá una detallada consideración, atendiendo a la historia y a la exploración física
entre otros.
1.1. amnesias.
Se deberá
recoger el relato
espontáneo del enfermo,
y dirigir un interrogatorio que le permita precisar la manifestación
guía que nos lleve a una determinación concreta.
Una vez
recogida la historia personal del paciente, se deberá realizar una historia
familiar detallada, recoger cuidadosamente los antecedentes personales. Se
interrogará sobre su hábito tabáquico,
relacionado con las enfermedades cerebrovasculares, la ingesta de alcohol y el
consumo de medicamentos.
Se debe recoger también
la historia laboral,
para indagar sobre
posibles contactos con
tóxicos industriales.
Sobre los
antecedentes patológicos se deberá delimitar los cuadros neurológicos previos
de paresias, trastornos sensitivos o diplopías, para descartar o sugerir brotes
de esclerosis múltiple.
Preguntaremos
también por enfermedades generales con posible repercusión sobre el sistema
nervioso, como cardiopatías embolígenas, hipertensión arterial,
arterioesclerosis, diabetes mellitus...
Por último preguntaremos por el parto
y el período neonatal, para descartar posible sufrimiento fetal, convulsiones
febriles y enfermedades propias de la infancia.
1.1. Exploración neurológica
Manifestaciones físicas
meníngeas: se realizan tres pruebas para
descartar un cuadro con irritación meníngea.
- Examen de la rigidez de la nuca: se colocan ambas manos debajo del occipucio y se flexiona el cuello hasta que la barbilla choque con el esternón. Si existe irritación de las meninges, además de la dificultad para realizar la maniobra, el paciente se queja de dolor y espasmos de los músculos del cuello.
- Signo de Kernig: colocamos al paciente con la rodilla y la cadera flexionadas 90º y se intenta extender la rodilla. En caso de existir meningitis o alguna radiculopatía, el paciente se queja de dolor en la parte posterior del muslo y no puede realizar la maniobra.
- Signo de Brudzinski: se flexiona el cuello al paciente que se encuentra colocado en decúbito supino. Si existe irritación meníngea, el paciente flexiona inconscientemente ambas rodillas
1.2.1. Exploración
de los pares craneales.
Después de
la exploración anterior se procede a examinar los doce pares craneales:
- I par craneal: el nervio olfatorio se examina si hay trastornos del olfato utilizando menta, café y limón.
- II par craneal: el nervio óptico se explora a través de exámenes de agudeza visual, perimetría manual y fondo de ojo.
- III, IV y VI pares craneales. Los pares III (ocular común), IV (patético) y VI (ocular externo) son los responsables de la motilidad ocular extrínseca e intrínseca. Para explorar la motilidad extrínseca el paciente debe mirar una luz o un objeto que se desplace en las cuatro direcciones cardinales. En la intrínseca se explora el tamaño pupilar y los reflejos fotomotor, consensual, de conjugación y de convergencia.
- V par craneal o trigémino. Se ha de explorar la parte sensitiva (sensibilidad de las tres ramas faciales) y la motora (reflejo masetero).
- VII par craneal o facial. Una forma posible de explorar este par craneal es valorando las asimetrías de la cara cuando el paciente habla o sonríe.
- VIII par craneal. Exploraremos el componente acústico (agudeza auditiva y la conducción aérea y ósea del sonido) y el vestibular (existencia de nistagmo).
- IX y X pares craneales. Se exploran con la boca abierta para explorar la faringe y observar si los pilares se contraen simultáneamente al tocar la faringe.
- XI par craneal o nervio espinal o accesorio. Se puede explorar pidiendo al paciente que gire la cabeza contra la mano del observador, mientras éste, con la otra palpa el músculo esternocleidomastoideo.
- XII par craneal o hipogloso. Se pide al paciente que protuya la lengua y la movilice en todas las direcciones.
1.2.2. Exploración de la motividad voluntaria.
- Inspección: se valoran las cinturas escapular y pelviana y las extremidades superiores e inferiores para detectar atrofias, deformidades.
- Valoración de la fuerza muscular
1.2.3. Exploración
de los reflejos.
Se valorarán los reflejos
musculares profundos, monosegmentarios y los reflejos superficiales o cutáneos.
Se valorarán principalmente los siguientes:
- - Reflejo bicipital.
- - Reflejo tricipital.
- - Reflejo estilorradial.
- - Reflejo rotuliano.
- - Reflejo aquíleo.
1.2.4. Exploración del tono muscular.
Se deben realizar
movimientos pasivos, no rítmicos de las distintas articulaciones del paciente
para valorar si existe o no resistencia al movimiento.
1.2.5. Exploración de la coordinación.
•
Examen de la coordinación estática: prueba de Romberg.
•
Examen de la coordinación dinámica:
-
Prueba dedo-nariz.
-
Prueba talón-rodilla.
-
Movimientos rápidos-alternantes.
1.2.1. Exploración de la sensibilidad
•
Sensibilidad superficial:
-
Sensibilidad táctil.
-
Sensibilidad dolorosa.
-
Sensibilidad térmica.
•
Sensibilidad profunda:
-
Sensibilidad posicional.
-
Prueba de Romberg o de los ojos cerrados.
-
Sensibilidad vibratoria.
1.2.2. Exploración de la marcha.
Podemos encontrar
distintos tipos de marcha:
•
Marcha hemipléjica.
• Marcha paraparética.
• Marcha parkinsoniana.
• Marcha cerebelosa.
• Marcha de la distrofia muscular.
• Marcha con ataxia sensorial.
1.2.3. Exploración de la función mental.
•
Nivel de consciencia.
• Reacciones emocionales.
• Examen de la función mental: memoria, información general, cálculo,
similitudes, abstracciones.
• Contenido del pensamiento.
• Ejecución de actos complejos.
• Percepciones sensoriales complejas.
-
Relación numérica.
-
Examen del esquema corporal.
-
Estudio de la revisualización.
• Examen del lenguaje
y del habla motora.
1.2.4. Exploración
del sistema nervioso autónomo.
•
Pruebas cardiovasculares.
• Pruebas de estudio de la sudación.
• Estudio de la función lagrimal.
1.3.
Exploraciones complementarias.
•
Examen del líquido cefalorraquídeo.
• Estudio radiográfico.
• TAC.
• Electroencefalografía.
2. ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR
• IntroduccIón. concepto.
El
accidente cerebrovascular (ACV) se puede entender como la aparición repentina
de un déficit neurológico (encefálico), que se instaura de forma brusca y en
poco tiempo, causado por un proceso vascular.
Los ACV son los problemas neurológicos más frecuentes
en los servicios de Urgencias,
necesitando por tanto su valoración y clasificación
para su posterior tratamiento.
• clasIfIcacIón.
Se dividen en dos tipos:
-
Isquémico (con o sin infarto):
- · Trombosis.
- · Trombo-embolia.
- · Embolia.
- Atendiendo al perfil evolutivo se dividen:
- · ACV isquémico transitorio (AIT): déficit vascular neurológico focal con
- resolución en menos de 24 horas sin dejar secuelas.
- · Déficit neurológico isquémico transitorio (DNIR): de duración de más
- de 24 horas y desaparece en un período de tres semanas.
- · ACV o infarto cerebral establecido: persiste estabilizado más de tres
- semanas desde su instauración.
- · ACV o ictus progresivo: su instauración es de forma gradual
- progresando en el curso de tres horas.
-
Atendiendo al territorio
vascular afectado, clasificándose en:
- Carotídeo.
- Vertebrobasilar.
·
Es necesario realizar
pruebas complementarias para asegurarnos que estamos
ante un ACV. Éste ha de ser lo más precoz posible atendiéndose en los servicios
de urgencias a los, que generalmente,
son derivados ya que pueden encubrir otras patologías y viceversa.
-
Ha de seguir una exploración
inmediata de:
·
Permeabilidad de la vía aérea
·
Costantes vitales.
·
Nivel de consciencia.
·
Exploración neurológica básica: pupilas, reflejos óculo·motores, respuesta a estímulos verbales y dolorosos.
-
Valoración completa:
·
Exploración
general: auscultación cardiopulmonar, exploración de cuello (auscultación y palpación de pulsos carotídeos) y abdomen así como
de extremidades.
·
Exploración neurológica más detallada.
·
Anamnesis: edad, sexo, enfermedad actual, modo de aparición, factores
desencadenantes y antecedentes patológicos.
·
Datos de laboratorio: hemograma
completo, bioquímica, etc.
·
Pruebas complementarias: EKG, Rx
de tórax, Rx de cráneo y columna
cervical, TAC craneal, etc.
• PLAN DE ACTUACION DE ACV EN URGENCIAS
1. Medidas generales.
La atención
y estudio urgente
del enfermo ha de estar
finalizada antes de las 6 horas
desde el inicio del ACV y , en todo caso antes de las 4 horas de la llegada del
paciente al centro hospitalario. La cifra de TA no sirve para diferenciar
hemorragia de infarto cerebral. Es aconsejable mantener cifras elevadas de TA (180/110-100 mmHg) para mejorar la
perfusión en áreas de penumbra. Debiendo tratarse si existe un compromiso de
función cardíaca y/o renal por la HTA, o
si la TA es mayor de 130 mmHg.
-
Control de constantes vitales,
sobre todo control de tensión arterial.
-
Reposo en cama.
-
Reducción del metabolismo evitando
la fiebre y convulsiones.
-
Oxigenación adecuada.
-
Mantener una adecuada glucemia.
-
Aporte calórico adecuado.
-
Equilibrio hidrosalino.
-
Metabolismo ácido-base.
-
Mejorar el flujo sanguíneo cerebral manteniendo la presión arterial
en cifras normales y reduciendo la presión intracraneal.
-
No realizar
tratamiento hipotensor a no ser que se sobrepasen las cifras de 240/130 mmHg de
PA y si es necesario, no descenderla de forma brusca, evitando
medicación sublingual (captopril,
nifedipino).
2.
Tratamiento
farmacológico.
- - Antiagregantes plaquetarios
- - Ácido acetilsalicílico 50 a 325 mgr/día
- - Trifusal 300 mgr/12 horas
- - Ticoplidina 500 mgr/día en dos tomas
- - Clopidogrel 75 mgr/día
- - Anticoagulantes
- - Heparina sódica: bolo inicial de 5.000-10.000 UI seguida de perfusión continua de dosis de 1.000 UI/h.
- - Medicación vasodilatadora:
- . Antagonistas del calcio
- . Pentoxifilina
- . Nifedipino
- . Captopril
- . Labetalol
- . Nitroglicerina
Las intervenciones que a continuación se consideran para el cuidado previo y traslado de un paciente en estado critico ya que sera nuestra nueva área de trabajo.
Mantenimiento de
dispositivos de acceso venoso.
Actividades.
- - Determinar el tipo de catéter venoso a colocar, evitando la canalización del mismo en el brazo parético si éste existe.
- - Mantener una técnica aséptica siempre que se manipule el catéter venoso.
- - Mantener las precauciones universales.
- - Verificar las órdenes de las soluciones a perfundir, si procede.
- - Determinar la frecuencia del flujo, capacidad del depósito y colocación de las bombas de perfusión.
- - Determinar si el catéter venoso se utiliza para obtener muestras de sangre.
- - Cambiar los sistemas, vendajes y tapones de acuerdo con el protocolo del centro.
- - Mantener vendaje oclusivo.
- - Observar si hay signos de oclusión del catéter.
- - Utilizar agentes fibrinolíticos para permeabilizar catéteres ocluidos, si procede y de acuerdo con las normas del centro.
- - Controlar periódicamente el estado de líquidos, si procede.
- - Observar si hay signos y síntomas asociados con infección local o sistémica (enrojecimiento, tumefacción, sensibilidad, fiebre, malestar).
Monitorización de los
signos vitales.
Actividades.
- Controlar periódicamente presión sanguínea, pulso, temperatura y estado respiratorio.
- Anotar tendencias y fluctuaciones de la presión sanguínea.
- Auscultar las presiones sanguíneas en ambos brazos y comparar, si procede.
- Observar la presencia y calidad de los pulsos.
- Tomar pulsos apicales y radiales al mismo tiempo y anotar las diferencias, si procede.
- Observar si hay pulso paradójico, alternante.
- Observar si hay disminución o aumento de la presión del pulso.
- Controlar periódicamente el ritmo y la frecuencia cardíacos.
- Controlar periódicamente los tonos cardíacos.
- Controlar periódicamente la frecuencia y el ritmo respiratorio (profundidad y simetría).
- Controlar periódicamente los sonidos pulmonares.
- Controlar periódicamente la pulsioximetría.
- Observar periódicamente el color, la temperatura y la humedad de la piel.
- Observar si hay cianosis central y periférica.
- Observar si hay relleno capilar normal.
- Observar si se presenta el trío de Cushing (presión de pulso ancha, bradicardia y aumento de la presión sistólica).
- Identificar causas posibles de los cambios en los signos vitales.
Administración de
medicación.
Actividades:
- - Seguir protocolo del centro para la administración precisa y segura de medicamentos.
- - Desarrollar y utilizar un ambiente que mejore la seguridad y la eficacia de la administración de medicamentos.
- - Seguir los cinco principios de la administración de medicación.
- - Verificar la receta o la orden de medicación antes de administrar el fármaco.
- - Observar si existen posibles alergias, interacciones y contraindicaciones respecto de los medicamentos.
- - Tomar nota de las alergias del paciente antes de la administración de cada fármaco y suspender los medicamentos, si procede.
- - Preparar los medicamentos utilizando el equipo y técnicas apropiados para la modalidad de administración de la medicación.
- - Vigilar los signos vitales y los valores de laboratorio antes de la administración de los medicamentos, si lo requiere el caso.
- - Ayudar al paciente a tomar la medicación.
- - Administrar la medicación con la técnica y vía adecuadas.
- - Observar los efectos terapéuticos de la medicación en el paciente.
- - Observar si se producen efectos adversos, toxicidad e interacciones en el paciente por los medicamentos administrados.
- - Registrar la administración de la medicación y la capacidad de respuesta del paciente, de acuerdo con las guías de la institución.
. Monitorización neurológica.
Actividades:
- - Comprobar el tamaño, forma, simetría y capacidad de reacción de las pupilas.
- - Vigilar el nivel de conciencia.
- - Comprobar el nivel de orientación.
- - Vigilar las tendencias en la Escala del Coma de Glasgow.
- - Analizar la memoria reciente, nivel de atención, memoria pasada, humor,
- afectos y conductas.
- - Vigilar los signos vitales: temperatura, presión sanguínea, pulso y respiraciones.
- - Comprobar el estado respiratorio: niveles de gases en sangre arterial, pulsioximetría, profundidad, forma, frecuencia y esfuerzo.
- - Monitorizar los parámetros hemodinámicos invasivos, si procede.
- - Monitorizar PIC y presión de perfusión cerebral (PPC).
- - Vigilar el reflejo corneal.
- - Comprobar el reflejo tusígeno y de náusea.
- - Explorar el tono muscular, el movimiento motor, el paso y la propiocepción.
- - Observar si hay movimiento pronador.
- - Comprobar la fuerza de aprehensión.
- - Observar si hay temblores.
- - Observar la existencia de simetría facial.
- - Monitorizar protrusión lingual.
- - Comprobar la respuesta de tracción.
- - Observar los movimientos oculares extra y características de la forma de mirar.
- - Observar si hay trastornos visuales: diplopía, nistagmo, cortes del campo visual, visión borrosa y agudeza visual.
- - Observar la existencia de quejas por jaquecas.
- - Vigilar las características del habla: fluidez, presencia de afasias o dificultad para encontrar palabras.
- - Comprobar la respuesta a los estímulos: verbal, táctil y dañinos.
- - Verificar la discriminación de filo/romo o calor/frío.
- - Observar si hay parestesia: entumecimiento y hormigueos.
- - Comprobar el sentido del olfato.
- - Observar la forma de sudación.
- - Vigilar la respuesta de Babinski.
- - Observar si hay respuesta de Cushing.
- - Observar si hay drenajes en vendaje de craneotomía/laminectomía.
- - Observar la respuesta a los medicamentos.
- - Consultar con compañeros para confirmar datos, si procede.
- - Identificar patrones aparecidos en los datos.
- - Aumentar la frecuencia del control neurológico, si procede.
- - Evitar las actividades que aumenten la presión intracraneal.
- - Espaciar las actividades de cuidados que aumenten la presión intracraneal.
- - Notificar al médico los cambios en el estado del paciente.
- - Instaurar protocolos de emergencia, si es necesario.
De entre otras, destacamos estas dos intervenciones
específicas para aquellos
pacientes que han sufrido un ACV.
. Manejo ante la anulación
de un lado del cuerpo.
Actividades:
- - Observar si hay respuestas anormales a los tres tipos principales de estímulos: sensoriales, visuales y auditivos.
- - Evaluar el estado mental guía, la comprensión, la función motora, la función sensorial, el grado de atención y las respuestas afectivas.
- - Asegurar que las extremidades afectadas estén en una posición correcta.
- - Adaptar el ambiente al déficit centrándose en el costado no afectado durante
- el período agudo.
- - Tocar el hombro no afectado al iniciar una conversación.
- - Reordenar el ambiente para la utilización del campo visual derecho o izquierdo, como por ejemplo la colocación de objetos personales, la televisión o los materiales de lectura dentro del campo visual del lado no afectado.
3.- HEMORRAGIA SUB-ARACNOIDES
Las dos
causas más frecuentes que pueden ocasionar esta patología son la rotura de un
aneurisma surgido en el polígono de Willis, junto con el trauma craneal.
Esta
invasión de sangre en el espacio subaracnoideo la sufren 1 de cada 10.000 personas
cada año. De ellas 3 de cada 4 (75 %) tienen un aneurisma cerebral. Cuando se
produce la hemorragia cerca del 30 % de los pacientes muere antes de ingresar
en un hospital, y algunos llegan en
situación de coma irreversible. Se estima que cerca del 50
% de todos los pacientes que sufren la rotura de un
aneurisma fallecen.
Los que
llegan al hospital en buena situación, con buen estado general, es decir
despiertos y sin lesiones neurológicas tienen dos riesgos principalmente:
·
El resangrado.
·
El vasospasmo.
• Manifestaciones fisicas.
En los días o incluso semanas
antes de aparecer
la hemorragia subaracnoidea 1/3 de los pacientes sufre cefaleas y/o
pérdidas de conciencia; que pueden ser
como resultado de episodios de sangrado pequeños.
Las manifestaciones físicas
que siguen a la hemorragia subaracnoidea son muy variadas, comenzando con una cefalea
de inicio brusco,
invalidante, acompañándose con
náuseas y vómitos.
La localización de la cefalea,
ya sea frontal, frontoparietal, periorbitaria difusa, nos va a
indicar el lugar afectado concretamente por la rotura del vaso.
Alteración de la consciencia, que bien se puede ir recuperando, en un breve
espacio de tiempo (1 hora) o puede progresar a un coma profundo.
Algunos
pacientes presentan una sintomatología menor, describiendo un cuadro menor, que puede ser diagnosticado en un principio
de migraña o cefalea tensional. Estos en su mayoría
no repercutirán en déficit neurológicos focales, distinguiendo este hecho de la
hemorragia intracerebral que se presenta
con más frecuencia con déficits neurológicos focales y cefalea.
• Exploración física.
En la exploración física la enfermera podrá
detectar:
- - Alteraciones del nivel de conciencia.
- - Posición antiálgica típica, agarrándose la cabeza.
- - Signos meníngeos, con rigidez de nuca. Aunque su no existencia no descarta la hemorragia subaracnoidea, porque puede existir una alteración de la conciencia extrema que dificulte su aparición.
- - En el fondo de ojo pueden aparecer alteraciones como hemorragias subhialoideas, vítreas, prerretinianas o conjuntivales.
- - Signos de focalidad neurológica. Su existencia nos va a llevar a pensar en un peor pronóstico, entre ellos nos podemos encontrar, signos cerebelosos, motores, sensitivos parálisis del par III y alteraciones del lenguaje.
• Exploración complementaria
- TAC craneal. La sospecha de una hemorragia subaracnoidea nos obliga a la práctica de un TAC urgente, la cual en la mayoría de las veces establecerá un diagnóstico. Habitualmente no es necesario la utilización de medios de contraste. También tenemos que tener presente que la normalidad del TAC no quiere decir la no existencia de una hemorragia subaracnoidea.
- Punción lumbar. Si tras la práctica del TAC el diagnóstico es todavía dudoso
- se deberá realizar una punción lumbar diagnóstica.
La punción lumbar mostrará habitualmente una pequeña elevación de la presión; apareciendo un líquido
cefalorraquídeo sanguinolento la mayoría de las veces (macroscópico). La existencia de sangre puede
resultar de una punción lumbar
traumática, por lo cual para evitar errores podemos emplear la técnica
de los 3 tubos (la sangre irá disminuyendo desde el primer tubo al tercero).
Otra prueba que podemos realizar es la xantocromía de drenado del líquido centrifugado, el color amarillento debido a la presencia de pigmentos
(oxihemoglobina y bilirrubina) tras la
destrucción de los hematíes ocurre pasadas 4 h hasta incluso las dos semanas.
Otra prueba es la determinación mediante inmunoanálisis del
dímero-D en el líquido cefalorraquídeo.
-
Otras:
*
Hemograma.
*
Bioquímica: la hiperglucemia nos hará pensar
en un mal pronóstico.
*
Estudio de la coagulación.
*
EKG. Se puede observar:
·
Alargamiento del espacio QT.
·
Elevación o descenso del
segmento ST.
·
Alteraciones de la onda T.
·
Acortamiento de segmento PR.
·
Presencia de onda U.
·
Arritmias.
• Complicaciones.
-
Resangrado del aneurisma.
-
Crisis convulsiva.
-
Vasoespasmo con infarto cerebral.
-
Hidrocefalia.
-
Hipertensión intracraneal.
-
Edema cerebral.
-
Pulmonares: distréss
respiratorio, neumonías.
-
Cardíacas: arritmias, EAP, IAM.
-
Metabólicas y sistémicas.
• Plan
de actuación.
Ante la sospecha de hemorragia subaracnoidea el paciente será ingresado en el área de observación de los servicios de
urgencias, o bien en la UCI dependiendo del estado de gravedad que presente.
Una vez ingresado y valorado se realizará bien un plan de cuidados
estabilizador o un tratamiento
quirúrgico.
La
principal intervención de enfermería para esta patología sería la de tomar
precauciones con la hemorragia subaracnoidea 2720.
Actividades:
-
Manipular la iluminación de la habitación para el beneficio terapéutico.
-
Colocar al paciente en una
habitación individual.
-
Limitar las visitas.
-
Disminuir los estímulos en el ambiente
del paciente.
-
Mantener los parámetros hemodinámicos dentro de los límites prescritos.
-
Vigilar el estado neurológico.
-
Administrar sedación, si procede.
-
Limitar
televisión, radio y otros efectos que pudieran causar estrés en el paciente.
-
Administrar ablandadores de
heces (laxantes).
-
Administrar anticonvulsivos, si procede.
-
Vigilar la presión intracraneal y la presión
de perfusión cerebral.
-
Comprobar el pulso y la presión
sanguínea.
-
Controlar la ingesta y eliminación.
-
Administrar medicamentos contra
el dolor.
- Restringir la actividad física.
Plan de cuidados
estabilizador.
Se realizará con el fin de disminuir la hipertensión craneal
y prevenir el resangrado.
Además
de la intervención
vista anteriormente, consideraremos las
siguientes
actividades.
- Con Glasgow < a 8 se procederá a intubación endotraqueal.
- Dieta absoluta.
- Reposo absoluto.
- Cabecera elevada 30º.
- Sueroterapia. En este apartado hay controversia, y que por un lado hay quien defiende un aporte alto de líquidos mientras que por otro lado se defiende un aporte restrictivo.
- Analgesia: metamizol, paracetamol, intentando evitar los salicilatos por su
- efecto antiagregante plaquetario, según prescripción.
- Laxantes, según prescripción.
- Monitorización y control de la TA, evitando estados de hipotensión arterial
- por el compromiso de perfusión cerebral.
- Tratamiento de la agitación (Haloperidol), si procede.
- Tratamiento de las crisis convulsivas (Benzodiacepinas).
- Calcioantagonistas, por su acción anti-isquémica cerebral y vasodilatadora, según prescripción.
- Antifibrinolíticos, según prescripción.
- Corticoides, según prescripción.
Paciente en coma
Definición:
Podemos
definir coma como aquella situación clínica que lleva al paciente a la ausencia
total de respuesta frente a cualquier tipo de estímulos externos, actuando
solo una
actividad reglada residual.
Alrededor del 3 % de las demandas en los servicios
de urgencias se deben a las
diversas alteraciones de la consciencia.
El coma se produce por tres mecanismos distintos:
- Compresión del tronco
con inhibición de la actividad de la forma
reticular.
-
Lesión difusa
neurológica bihemisférica o de tronco como ocurre en la encefalitis,
meningitis, TCE, crisis hipertensivas.
-
Metabólico: intoxicación de drogas, coma cetoacidótica, coma hiperosmolar, hipoglucemia.
Según el grado de alteración
del nivel de consciencia se pueden clasificar cuatro niveles:
1.
Somnolencia: el paciente tiende
al sueño dando
respuesta adecuada a las
órdenes verbales y complejas y también a los
estímulos dolorosos.
2.
Obnubilación:
el paciente responde a órdenes verbales simples y a estímulos dolorosos, sin
embargo no hay respuesta a órdenes verbales complejas.
3.
Estupor: hay ausencia de respuesta a todo tipo de órdenes
verbales pero
existe reacción adecuada a estímulos dolorosos.
4.
Coma profundo:
se da la ausencia de respuesta tanto a órdenes verbales como a estímulos dolorosos.
•
clasificación.
Las principales causas de los comas
atendiendo a los factores relacionados son las siguientes:
1.
lesiones supratentoriales.
-
Hemorragias.
- Infartos.
- ICTUS.
- Tumores.
- Abscesos.
- Traumatismo craneal cerrado.
- Lesiones destructivas subcorticales.
2.
lesiones infratentoriales.
Lesiones compresivas:
-
Hemorragia extradural o subdural de la fosa posterior.
-
Trombosis de la basilar.
-
Hematoma de cerebro.
-
Hematoma de tronco.
-
Patologías cerebrales.
-
Tumores
Lesiones isquémicas o destructivas:
-
Hemorragia pontina.
-
Infarto de tronco.
-
Migraña basilar.
3.
Disfunciones cerebrales difusas y/o metabólicas.
-
Infecciones.
-
Hemorragia subaracnoidea.
-
Encefalopatía hepática.
-
Enfermedades pulmonares.
-
Enfermedades
endocrino-metabólicas y nutricionales.
-
Trastornos hidroelectrolíticos.
4.
coma psiquiátrico:
-
Reacciones de conversión.
-
Depresión.
-
Estupor catatónico.
•
valoraciones
del paciente en coma.
1. Anamnesis.
Es preciso
interrogar a familiares o personas que presenciaron el inicio del cuadro:
circunstancias en que se encontraba el enfermo, perfil temporal de los
síntomas, clínica anterior al inicio
del cuadro, antecedentes personales, hábitos tóxicos.
2.
Exploración física general.
·
Signos vitales.
·
Situación cardiorrespiratoria.
·
Signos externos
de traumatismos y lesiones cutáneas
(las petequias sugieren meningocemia, endocarditis).
3.
Exploración neurológica general.
·
Focalidad neurológica.
·
Signos meníngeos.
·
Edema de papila.
4.
Exploración neurológica específica.
·
Nivel de consciencia: generalmente se utiliza
la Escala de Glasgow, explorando la profundidad del coma
aplicando estímulos de intensidad crecientes para valorar las respuestas del paciente.
·
Patrón respiratorio:
-
Respiración de
Cheyne-Stokes: la intensidad y profundidad de las respiraciones aumentan progresivamente y después disminuyen hasta la apnea. Se asocia con
lesiones bihemisféricas.
-
Hiperventilación central: se
asocia con lesiones mesencefálicas.
-
Respiración apneúsica: lesiones
de la protuberancia baja
-
Respiración atáxica: lesiones bulbares.
·
Respuesta pupilar:
Nos fijaremos en el tamaño, simetría a
la luz y al dolor.
Cuando se producen anomalías
unilaterales la causa del coma es estructural.
-
Midriasis unilateral arreactiva.
-
Midriasis bilateral.
-
Miosis reactiva.
-
Pupilas puntiformes arreactivas.
·
Reflejo oculocefálico:
Cuando se gira la cabeza hacia un lado se produce
la desviación conjugada contralateral de ambos ojos. No
aparece en el sujeto consciente sino en el
sujeto en coma cuyo tronco funciona correctamente.
·
Reflejos óculo-vestibulares:
La
instilación de agua fría en el conducto auditivo externo manteniendo la cabeza inclinada 30º produce la desviación conjugada de ambos ojos hacia
el oído estimulado, siempre que no exista lesión estructural del tronco y de
los óculos motores.
·
Respuesta motora:
Valoraremos
la movilidad espontánea y la motilidad frente a los estímulos dolorosos. La
respuesta motora anormal al dolor se divide en:
-
Ausencia de respuesta.
-
Decortización: flexión, pronación y aducción de los miembros superiores y extensión de los inferiores.
-
Descerebración:
los miembros superiores se hiperextienden, aducen y rotan y los inferiores
se hiperextienden.
• plan de actuación general.
1.
Asegurar la estabilidad de la función
respiratoria: mantenimiento permeable de la vía aérea,
ventilación y oxigenación. Debemos valorar la necesidad de intubación para el aislamiento de la vía aérea.
2.
Estabilización de la función
hemodinámica: comprobar el pulso carotídeo
y monitorización de la tensión arterial y del ritmo cardíaco.
• exploraciones complementarias.
- 1. Inicialmente glucemia capilar, tensión arterial y ECG.
- 2. Hemograma, bioquímica, coagulación y gasometría arterial.
- 3. Sistemático de orina.
- 4. Rx de tórax, columna cervical y de abdomen. Otras:
- 5. Determinación de niveles tóxicos y fármacos en caso de sospecha de tóxicos o sobredosis.
- 6. TAC craneal urgente si se sospecha lesión neurológica y hemorragia
- subaracnoidea.
- 7. Punción lumbar.
- 8. Estudios hormonales.
. oxigeno terapia.
Actividades:
- - Mantener la permeabilidad de las vías aéreas.
- - Administrar oxígeno suplementario según órdenes.
- - Comprobar periódicamente el dispositivo de aporte de oxígeno para asegurar que se administra la concentración prescrita.
- - Controlar la eficacia de la oxigenoterapia (pulsioxímetro, gasometría de sangre arterial, si procede.
- - Observar sí hay signos de hipoventilación inducida por el oxígeno.
- - Observar si hay signos de toxicidad por el oxígeno y atelectasia por absorción.
- - Comprobar el equipo de oxígeno para asegurar que no interfiere con los intentos de respirar por parte del paciente.
- - Consultar con otros cuidadores acerca del uso de oxígeno suplementario
- durante períodos de actividad y/o sueño.
- aspiración de las vías
aéreas.
Actividades.
- Determinar la necesidad de la aspiración oral y/o traqueal.
- Auscultar los sonidos respiratorios antes y después de la aspiración.
- Disponer precauciones universales: guantes, gafas y máscara, si es el caso.
- Hiperoxigenar con oxígeno al 100 %, mediante la utilización del ventilador
- o bolsa de resucitación manual.
- Utilizar equipo desechable estéril para cada procedimiento de aspiración traqueal.
- Seleccionar un catéter de aspiración que sea la mitad del diámetro interior del tubo endotraqueal, tubo de traqueostomía o vía aérea del paciente.
- Dejar al paciente conectado al ventilador durante la aspiración, si se utiliza un sistema de aspiración traqueal cerrado o un adaptador de dispositivo de insuflar oxígeno.
- Observar el estado de oxígeno del paciente (niveles de SaO2 y SvO2) y estado hemodinárnico (nivel de PAM y ritmo cardíaco) inmediatamente antes, durante y después de la succión.
- Aspirar la orofaringe después de terminar la succión traqueal.
- Limpiar la zona alrededor del estoma traqueal después de terminar la aspiración traqueal, si procede.
Estatus convulsivo
Se considera estatus
epiléptico cuando se produce una crisis convulsiva que dura más
de 30 minutos o cuando se dan tres o más ataques
seguidos sin que haya recuperación
de la consciencia entre ellos. Se siguen
las mismas pautas que si se tratara de una crisis convulsiva.
Las crisis
epilépticas son manifestaciones paroxísticas y generalmente breves, de una actividad anormal de las
neuronas cerebrales, consistentes en una modificación brusca del nivel de conciencia, fenómenos motores, sensitivos, sensoriales, afectivos o de respuesta del individuo a su entorno.
La repetición de estos
eventos de forma
aparentemente espontánea constituye una enfermedad
crónica denominada epilepsia.
clasificación.
1.
Crisis
parciales o focales: se originan en un conjunto de neuronas localizadas en una
parte del hemisferio cerebral. Se dividen
en:
-
Simples (motoras, sensoriales,
vegetativas o mixtas).
-
Complejas (con pérdida de consciencia).
-
Con generalización secundaria.
2. Crisis generalizadas: la alteración de la conciencia suele ser el síntoma inicial:
-
Ausencias típicas o atípicas.
-
Crisis tónicas.
-
Crisis tónico-clónicas.
-
Crisis clónicas.
-
Crisis atónicas.
-
Mioclonias masivas.
-
Espasmos infantiles.
3. Crisis inclasificables.
•
aspectos
a valorar en urgencias.
1.
Descripción de
la crisis: especialmente lo último que recuerde
antes de perder la
consciencia, horas de sueño, estímulos luminosos, exceso de ruido.
2.
Precipitantes
que hayan podido desencadenar el cuadro: hábitos tóxicos- farmacológicas,
fiebre, tratamiento anticomicial.
3. Factores relacionados:
-
Epiléptico conocido: edad de inicio, tipo de crisis,
frecuencia, tratamiento previo.
-
Primera crisis:
antecedentes familiares, fiebre, factores de riesgo
vascular, tumor cerebral, TCE.
4.
Exploración física completa: en busca de rigidez de nuca y signos de focalidad
neurológica. Se hará también exploración de fondo de ojo.
5. Exploraciones complementarias:
- Glucemia.
-
ECG.
-
Ionograma con calcio.
-
Hemograma.
-
Tóxicos.
-
Niveles anticomiciales.
-
Rx de cráneo y tórax.
-
TAC.
-
Punción lumbar: si hay fiebre, sospecha
de infección del SNC o
hemorragia subaracnoidea.
-
RMN: en casos
con TAC normal en que el paciente no recupere el estado neurológico normal después de la
crisis y en sospecha de meningitis.
Manejo de las vías aéreas.
Actividades.
-
Extraer posibles cuerpos extraños.
-
Colocación si procede de cánula orofaringea.
-
Eliminar las secreciones fomentando la tos o la succión
-
Ventilar con BVM si precisa.
- Colocar al paciente en una posición que alivie la disnea.
-
Vigilar el estado respiratorio y de oxigenación, si procede.
-
Administrar
oxígeno al 50-100 %
si procede.
Motorización de signos
vitales.
Actividades.
-
Controlar
periódicamente presión sanguínea, pulso, temperatura y estado respiratorio, sí procede.
-
Anotar tendencias y
fluctuaciones de cualquier constante.
- Observar si hay disminución o aumento de la presión
del pulso.
-
Observar si se
producen esquemas respiratorios anormales (Cheyne-Stokes, Kussmaul, Biot,
apneústico, atáxico y suspiros excesivos).
-
Identificar causas posibles de
los cambios en los signos vitales.
Administración de medicación intravenosa.
Tratamiento
específico:
-
Vía venosa con glucosado
al 5 % + Benerva
(1 ampolla).
-
Toda crisis que
dure más de 5 minutos debe tratarse con Diazepam 1 mg/min (hasta
20 mg) o Clonazepam (1/2-1
mg, máximo 6 mg).
-
Intubación.
-
Diazepam: 2 mg iv en 1 minunot
(repetir hasta 20 mg en total).
-
Clonazepam: 1 mg iv en 1 minuto
(repetir hasta 6 mg en total).
-
Si no cede el status,
difenilhidantoína: 15 mg/kg iv.
-
Si persiste status (60 minutos),
ingreso del paciente en UCI.
·
Siempre se
mantendrá en observación unas horas y se remitirá al especialista. Si ha sufrido
más de una crisis o se repite en urgencias, se mantendrá en observación
48-72 horas hasta que remita el status convulsivo.
Sincope y mareo
- Sincope.
El síncope
es la pérdida de consciencia de aparición brusca (pérdida pasajera del
conocimiento por el flujo sanguíneo cerebral
inadecuado).
Es un problema común,
de corta duración, de segundos a pocos minutos que
conserva la respiración espontánea.
El déficit de flujo sanguíneo cerebral conlleva a
la hipoxia cerebral.
En
ocasiones, el paciente nota un pródromos antes de sufrir el síncope en sí que
se manifiesta por la sensación de mareo, debilidad, sudación,
acúfenos, visión borrosa, náuseas y sensación de pérdida inminente
de la consciencia. Algunas veces, el cuadro se queda en estos síntomas
conociéndose por tanto como “presíncope”. El
enfermo se presenta pálido, hipotónico, sudoroso, hipotenso con pulso débil
variando la pérdida de consciencia en profundidad. Puede existir en casos
excepcionales relajación de esfínteres y debido a la hipoxia cerebral grave pueden aparecer
movimientos clónicos.
Una vez recuperada la consciencia que es rápida y total pueden aparecer
síntomas como malestar general y debilidad. Este cuadro puede tender a
repetirse si existe una incorporación muy brusca del individuo.
El síncope
ocurre con mayor frecuencia en pacientes cardiópatas, mujeres jóvenes con
propensión a episodios vasovagales y varones de edad avanzada .
•
Mecanismo de producción.
El cerebro
necesita de la perfusión sanguínea constante para mantener
su función, ya que carece de reserva adecuada
de energía. Esta perfusión está condicionada por la
presión arterial y las resistencias arteriales cerebrales.
Si la presión desciende por debajo de 60-70 mmHg en el adulto en bipedestación,
el flujo cerebral se reduce
de forma drástica
siendo insuficiente a pesar de la dilatación de las arterias cerebrales. Por otro
lado una vasoconstricción excesiva puede causar
isquemia a pesar de existir una presión adecuada.
De este
modo podemos señalar varios mecanismos de fallo en la perfusión cerebral:
-
Disminución del gasto cardíaco
por alteración cardíaca
primaria.
-
Fallo vascular
sistémico, provocando hipotensión brusca por fallo de los mecanismos vasculares de mantenimiento de la presión
arterial.
-
Fallo vascular
cerebral, dando lugar a una disminución selectiva de la perfusión cerebral.
-
Hipovolemia.
•
clasificación.
Dentro de las muchas
causas que provocan
el síncope, algunas
de ellas son banales
y se dan en individuos sanos principalmente, pero en otros
casos nos puede
estar indicando la existencia de una enfermedad grave, con posible
riesgo de muerte
súbita. Por eso es tan
importante la identificación de la causa.
El
pronóstico es muy diferente dependiendo de su causa, siendo las tres
principales las siguientes:
Cardíaco (15 %).
-
Obstructivo:
·
Estenosis aórtica.
·
Prolapso mitral.
·
Miocardiopatía hipertrófica obstructiva.
·
Disección aórtica.
·
Taponamiento.
·
Mixoma.
·
Hipertensión o embolia pulmonar.
-
Arrítmico:
·
Enfermedad del nodo sinusal.
·
Bloqueo AV.
·
Taquicardia supraventricular.
·
Taquicardia ventricular y Torsade de Pointes.
·
Disfunción de marcapasos.
No cardíaco (45 %)
-
Circulatorio:
·
Vasovagal.
·
Vasodepresor.
·
Ortostático.
·
Reflejo tusígeno, valsalva, miccional.
·
Hipersensibilidad del seno carotídeo.
·
Hipovolemia.
-
Neurológico:
·
Vascular.
·
Crisis comicial no convulsiva.
-
Psicógeno:
·
Hiperventilación.
-
Miscelánea:
·
Hipoxia.
·
Hipoglucemia.
·
Alcohol y
drogas. Origen desconocido (40 %).
- Idiopático.
•
Manifestaciones
psíquicas y físicas.
1.
Síncope vasovagal.
Es el más
frecuente, dándose sobre todo en jóvenes, secundario por lo general a un estado de ansiedad, miedo, estado
emotivo, ambientes cerrados, cálidos y con aglomeraciones,
así como tras una defecación o micción, extracción sanguínea o bipedestación prolongada.
Generalmente se produce en posición erecta, sentado o en bipedestación.
Tiene dos formas bien definidas:
-
Forma vasodepresora (hipotensión).
-
Forma cardioinhibitoria o
cardiodepresora (bradicardia).
2.
Síncope ortostático o postural.
Ocurre al incorporarse de forma brusca o incluso puede suceder tras una bipedestación
prolongada. Existe una alteración de la tensión arterial pudiéndo ser
debida a:
- Fármacos (diuréticos).
-
Alteraciones del sistema nervioso
vegetativo: Guillaen Barré.
-
Deplección del volumen
(enfermedad de Adisson).
3.
Síncope por seno carotídeo hipersensible.
Aparece en
pacientes de edad avanzada, principalmente con arterioesclerosis, y aparece como respuesta a la presión
sobre el seno carotídeo por los movimientos del cuello u
opresión de prendas.
En la mayor parte de los
casos aparece una bradicardia extrema y en otros hipotensión.
4.
Síncope de origen cardíaco.
Es desencadenado por dos mecanismos:
- Obstrucción al flujo sanguíneo.
-
Trastornos del ritmo que reduce
el gasto cardíaco.
Las taquicardias también pueden ocasionar el síncope
al reducir el llenado ventricular,
así como el síndrome de QT largo al favorecer la taquicardia ventricular
tipo Torsante de Pointes.
Cefaleas
• concepto.
Se denomina
cefalea a toda sensación dolorosa
localizada entre la región orbitaria o la suboccipital. Es un problema
ambulatorio muy frecuente que requiere una valoración
de urgencia en los siguientes casos:
1.
Si observamos un cambio brusco o
reciente en las características o frecuencia
de la cefalea
crónica.
2.
Si coincide con el inicio brusco
de déficit neurológicos o coma.
3.
Si aparece días o meses después
del traumatismo craneal.
4.
Si el paciente refiere
que no lo ha experimentado nunca con tal intensidad.
Aproximadamente,
el 90 % de todas
las cefaleas son tensionales, vasculares o una
combinación de ambas.
clasificación.
Basándonos en el patrón temporal podemos distinguir
cuatro grandes grupos:
1.
cefalea aguda.
-
Hemorragia subaracnoidea.
-
Primer ataque de migraña.
-
Infección sistémica.
-
Sinusitis.
-
Meningitis.
-
Encefalitis.
-
Glaucoma.
2.
cefalea aguda recurrente.
Comienza en minutos y con tendencia a recurrir con
cierta periodicidad.
-
Migraña.
-
Cefalea tensional episódica.
-
Cefalea en racimos o en acúmulos.
3. cefalea crónica
progresiva.
Aumenta en severidad a lo largo
de varios días
o semanas. Habrá que descartar un proceso orgánico.
-
Hematoma subdural.
-
Hipertensión
intracraneal idiopática, puede cursar con una cefalea recurrente.
-
Tumor cerebral.
-
Arteritis de la temporal.
-
Absceso cerebral.
4.
cefalea crónica
no progresiva.
Cursa con mucha frecuencia, incluso
diaria. Tiene relación con factores emocionales habitualmente.
-
Dependencia y/o abuso de analgésicos.
-
Tumor, forma extraña de presentación.
-
Cefalea tensional crónica.
-
Trastornos psiquiátricos, depresión, trastorno de ansiedad.
También podemos destacar otro tipo de cefaleas,
como:
- cefalea por tensión. El paciente se queja con frecuencia de mala concentración y otros síntomas vagos específicos.
- cefalea por depresión. Son más intensas al levantarse por la mañana y pueden acompañarse de otros síntomas de depresión.
- cefalea migrañosa. Común. Es una cefalea pulsátil, lateralizada que ocurre episódicamente tras el inicio de la adolescencia o vida adulta temprana. Se acompaña de náuseas, vómitos, fotofobia, y empeora con la actividad física diaria. Es una cefalea recurrente e idiopática, cuyas crisis suelen durar entre 4 y 72 horas. La exploración es normal, tanto física como neurológica. Para hacer su diagnóstico se requieren al menos cinco episodios.
- cefalea por tos. Es producida por la tos, la risa, el estornudo, o algún esfuerzo, aunque suele durar unos minutos o menos. No se conoce muy bien la base fisiopatológica, aunque en el 10 % de los casos se encuentran lesiones intracraneales, y es posible que los tumores cerebrales u otras lesiones se presentan de esta forma.
- cefalea postraumática. Suelen ir acompañadas de síntomas inespecíficos. La pérdida de consciencia no influye en este aspecto.
- cefalea por otras causas neurológicas. Lesiones intracraneales, enfermedades cerebrovasculares, hemorragias subaracnoideas.
Infecciones del sistema nervioso central (encelafalitis y meninitis)
Son
cuadros con mayor o menor afectación meníngea, que se caracteriza por la
alteración de la consciencia, el cual puede acompañarse de crisis convulsivas
así como de signos de focalidad neurológica.
El comienzo
suele ser brusco si se trata de encefalitis bacterianas, por Rickettsias, virales
y post-infecciosas (Rubeola,
Varicela, Parotiditis). Las secundarias a Mycobacterias y hongos suelen tener
curso crónico y fluctuante. En ocasiones las
encefalitis virales pueden aparecer de forma crónica.
La
encefalitis nos indica afectación meníngea por la presencia de fiebre y de
signos meníngeos, haciéndonos sospechar la disminución de consciencia y la presencia de focalidad neurológica. La disminución del nivel de consciencia puede oscilar desde un
pequeño grado de confusión hasta
el estupor y el coma.
Entre las expresiones de focalidad
neurológica nos podemos encontrar con: hiperreflexia, debilidad muscular,
papiledema, reflejo cutáneo plantar extensor.
Nos
podemos encontrar que se puede
afectar en mayor o menor grado las diferentes partes del SNC, pudiendo hablar
de meningoencefalitis, encefalomielitis. La causa más habitual es la vírica y
más concretamente la producida por herpes simple tipo 1.
encefalitis herpetica.
Es de inicio
brusco, con alteración de la conciencia, conducta, alucinaciones y
crisis convulsivas. Tiene aproximadamente una mortalidad del 70 % si no es abordada en
un estadio precoz. Ante la sospecha realizaremos un
TAC, continuando con una punción
lumbar si no hay riesgo de herniación.
En las
encefalitis virales nos encontramos con moderada pleocitosis, glucosa normal o ligeramente baja y proteínas elevadas.
En las E. Bacterianas y no virales el recuento
celular es variable, existiendo hipoglucorraquia y proteínas elevadas.
Plan de actuación.
Si se sospecha viral, debe
comenzarse con tratamiento con aciclovir (la
precocidad es esencial); en caso de que se sospeche bacteriana, deberemos comenzar con tuberculostáticos. En todas se atenderá
a la complicaciones sintomatológicas con:
-
Ventilación mecánica.
-
Tratamiento de la hipertensión intracraneal, así como de las crisis comiciales.
Meningitis.
Se conoce
como síndrome meníngeo
a un conjunto de manifestaciones físicas que aparecen como
consecuencia de un proceso irritativo, la mayoría de las veces
inflamatorio, que ocurre
en las leptomeninges. Las causas
de este síndrome las podemos dividir
en agudas y subagudas, y en infecciosas y no infecciosas.
Síndrome meníngeo agudo.
1.
Infecciosas.
-
Meningitis bacterianas: meningococo neumococo, Bacilos gramnegativos, etc.
-
Meningitis víricas: enterovirus,
herpesvirus, VIH, etc.
-
Meningitis fúngica: criptococos.
-
Focos infecciosos parameníngeos: absceso cerebral, epidural o subdural. Mastoiditis y sinusitis, trombosis venosa intracraneal.
-
Encefalitis vírica.
-
Endocarditis aguda con embolias
meníngeas difusas.
2.
No infecciosas.
-
Sarcoidosis.
-
LES.
-
Hemorragia meníngea.
-
Meningitis por fármacos.
-
Meningitis químicas.
-
Leucoencefalitis hemorrágica aguda.
-
Carcinomatosis meníngea.
•
Mecanismos de producción.
Uno de los
pasos iniciales para orientarnos correctamente será el averiguar la forma de
instauración del cuadro, antecedentes personales, si ha estado en contacto con
otros enfermos, antecedentes de infección, vías respiratorias altas, sinusitis,
antecedentes de TCE, neumonía asociada,
portadores de anticuerpos, etc.
Como manifestaciones físicas nos vamos a encontrar con náuseas,
vómitos, trastornos de la consciencia, cefalea holocraneal de instauración reciente, hipersensibilidad a estímulos.
Además
nos vamos a encontrar con: rigidez de nuca, fiebre, signos de Brudzinski,
signos de Kernig, del trípode. Estos síntomas pueden no ser muy evidentes en
enfermos ancianos, comatosos o en las primeras horas de la instauración.
Exploración:
- - Física:
- · Constantes: TA, temperatura, pulso.
- - Sistémica:
- · Petequias conjuntivales, en extremidades, lesiones purpúricas en partes acras, soplos cardíacos, etc.
- - Neurológica:
- · Identificación de déficit focales.
- · Valoración del fondo del ojo.
- - Exploraciones complementarias:
- · RX de tórax.
- · TAC craneal.
- · Sistemático de sangre y orina.
- · Hemocultivos.
- · Punción lumbar.
- · Hemocultivos y toma de muestras de cualquier lesión cutánea o aparente foco infeccioso.
- · RX de cráneo y senos paranasales.
•
plan
de actuación de las Meningitis.
El
pronóstico de esta enfermedad va a depender en gran parte de un rápido y un precoz tratamiento. Así una vez realizada
la punción lumbar se deberá implantar un tratamiento empírico sin esperar
a los resultados del examen
del LCR (cefotaxima 200mg/ Kg/día vía iv cada 6 horas. Si mala evolución 350 mg/kg/día.) una vez hecho
el diagnóstico diferencial, se procederá a instaurar el tratamiento específico para cada caso concreto.

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