MANEJO DEL PACIENTE QUEMADO
DIPLOMADO DE AEROMEDICINA
Y TRANSPORTE DE CUIDADOS CRÍTICOS
V GENERACIÓN
PACIENTE QUEMADO
POR: TSUP. Eduardo Contreras Sánchez
PROFESOR: Lic. Jaime J Charfen,
FEBRERO, 2019
La quemadura es una lesión tisular que puede estar
causada por distintas agresiones, como la energía térmica, eléctrica, sustancias químicas y radiación. Este tipo
de lesión sigue siendo una importante causa de morbilidad-mortalidad, y aunque los avances en técnicas quirúrgicas, control de infecciones y soporte nutricional,
han permitido mejorar la supervivencia de este tipo de
pacientes, han puesto de manifiesto la gran importancia
que tiene la asistencia inicial que se les brinda a estos
pacientes y cómo esta atención primaria influye de
forma crucial en el pronóstico y resultado final de la
evolución
. El espectro clínico de este tipo de lesiones varía desde una quemadura superficial, hasta una destrucción completa de la superficie corporal, con lo que es primordial la aplicación de una atención racionalizada que abarca una asistencia prehospitalaria adecuada, un transporte, una valoración-clasificación del paciente quemado y una terapia de resucitación mediante fluidos que debe comenzar lo antes posible .
. El espectro clínico de este tipo de lesiones varía desde una quemadura superficial, hasta una destrucción completa de la superficie corporal, con lo que es primordial la aplicación de una atención racionalizada que abarca una asistencia prehospitalaria adecuada, un transporte, una valoración-clasificación del paciente quemado y una terapia de resucitación mediante fluidos que debe comenzar lo antes posible .
El primer objetivo a realizar es la separación de la
victima del agente causante de la quemadura, para lo
cual se han de tener en cuenta una serie de normas
según sea la naturaleza del agente lesivo. En casos de
sustancias químicas, el daño sobre los tejidos depende
de la concentración del agente y la duración de la exposición, con lo cual es prioritaria la irrigación copiosa
con agua y la retirada de la ropa. Si el origen es eléctrico debemos identificar y desconectar la corriente y retirar a la victima de la red empleando material no conductor. En la quemadura por llama hay que extinguir la
misma, haciendo rodar por el suelo a la victima, aplicando mantas u otras prendas o bien con espuma
antiincendios si está disponible .
Una vez que se ha aislado al paciente es necesario
realizar una evaluación inicial de este, prestando atención a la vía aérea, la respiración, la circulación y la
inmovilización de la columna cervical. Es primordial
determinar cuál es la situación de la vía aérea, si el
paciente respira espontáneamente o tiene dificultades
que impliquen la necesidad de intubación endotraqueal. En cualquier caso siempre se aplicará oxígeno al
100% en el paciente quemado. Posteriormente valoraremos de forma global la situación para obtener la información sobre las circunstancias que rodearon el accidente y así poder determinar la existencia de otros traumatismos y/o fracturas acompañantes y realizar el traslado al centro hospitalario más cercano con los siguientes requisitos:
- —Control de la vía aérea.
- —Acceso venoso.
- —Valoración de constantes (tensión arterial y frecuencia cardiaca).
- —Cobertura de la quemadura con gasas húmedas cuando la superficie no sea mayor a 10%SCQ de solución isotónica.
- —Analgesia. A la llegada al hospital es muy importante transmitir a los médicos de urgencias la mayor cantidad posible de información de la forma más breve, siendo fundamental los datos sobre:
- —Edad y sexo.
- —Tipo de quemadura y tiempo de exposición al agente desencadenante.
- —Detalles breves sobre el accidente.
- —Extensión de la quemadura.
- —Lesiones asociadas y situación general del paciente
CLASIFICACIÓN
Teniendo en cuenta la profundidad que ocupan se
clasifican en:
—Quemadura de Primer Grado. Afecta sólo la epidermis, con un daño estructural mínimo. La piel se
torna eritematosa, de color rojo o rosado brillante, seca
y progresivamente pruriginosa. Al aplicar presión sobre
una zona aparece una coloración blanquecina que desaparece con rapidez al descomprimir. Es una lesión hiperálgica, puesto que las terminaciones nerviosas están
intactas y se estimulan con la vasodilatación, por lo que
es importante el tratamiento con analgésicos.
—Quemadura de Segundo Grado. A su vez se dividen en:
•Espesor parcial superficial: la lesión afecta la epidermis y dermis papilar, que tiene un aspecto rojizo,
húmedo y con formación de ampollas. Es también dolorosa, necesitando tratamiento analgésico.
•Espesor parcial profundo: la lesión alcanza la dermis reticular con una profundidad variable pero dejando intacta la epidermis profunda. La superficie tiene un
aspecto rojizo plateado, sin formación de ampollas y
con hipoalgesia.
—Quemadura de Tercer Grado. Afecta a todo el
espesor de la piel, con un aspecto variable desde blanquecino hasta amarillo, y con una consistencia acartonada de los tejidos.
Como guía práctica de valoración de la profundidad
de las quemaduras se pueden seguir las indicaciones de
la tabla I, referida al aspecto clínico de la lesión.
La extensión de la quemadura es importante puesto
que va a influir directamente sobre la fluidoterapia
necesaria. Existen varios métodos para determinar la
extensión de la superficie quemada. La tabla más
empleada y de más fácil manejo para la valoración del
porcentaje de superficie corporal quemada es la regla de
los 9 , que divide las áreas del cuerpo en porcentajes de 9 o múltiplos de 9
.
En los pacientes pediátricos se realiza una valoración más exacta del área quemada siguiendo el esquema
de Lund y Browder, el cual valora los cambios relativos
en la proporción de la cabeza y las piernas de acuerdo
con el crecimiento .
Considerando juntos los baremos de profundidad y
superficie se establece una clasificación de gravedad del
paciente quemado,.
Se denomina gran quemado o quemado crítico, el
individuo que debe ser trasladado lo antes posible a una
unidad especializada para su tratamiento.
FISIOPATOLOGÍA
Para la realización de un tratamiento adecuado del
paciente quemado es fundamental el conocimiento de
la fisiopatología de este tipo de lesiones, lo cual va a
predeterminar las pautas de actuación terapéutica a
seguir. La quemadura origina una destrucción aguda,
total o parcial de la piel y los tejidos adyacentes. Si es extensa produce de manera rápida un estado de hipovolemia, con el consiguiente shock inicial y trastornos
inmunológicos y metabólicos junto a alteraciones de la
termorregulación, es decir, incluye la presencia de alteraciones tanto locales como sistémicas .
Alteraciones locales.
En la quemadura profunda hay
una zona de necrosis tisular rodeada de una zona de
isquemia aguda, y en la periferia una zona inflamatoria.
Esta diferenciación por zonas es importante, puesto que
el enfriamiento rápido de los tejidos y la calidad de la
reanimación inicial son básicas para que la zona intermedia isquémica evolucione hacia la curación o hacia
la necrosis.
La lesión celular, agravada por la hipoxia de los tejidos secundaria al edema y a la hipoperfusión periférica,
origina la liberación de mediadores de la inflamación,
estando implicada la vía de activación del complemento, vía intrínseca de la coagulación, histamina, leucotrienos, radicales libres y citoquinas, que son los responsables de la aparición y mantenimiento de esta reacción inflamatoria.
Se produce una traslocación de líquido desde el compartimento plasmático hacia el territorio intersticial e
intracelular en la zona quemada, lo que constituye la
característica principal fisiopatológica inicial de la quemadura. Este fenómeno es el responsable de la aparición
de flictenas, exudados y edemas locales.
El edema formado es máximo en las primeras 12-24 horas que suceden a la quemadura, siendo su composición similar a la
del plasma.
Junto al secuestro vascular se pierde líquido por la
superficie de la quemadura, contribuyendo de esta
PACIENTES CON QUEMADURAS QUE NECESITAN DE
ATENCIÓN ESPECIALIZADA
- Quemadura >20% SC a cualquier edad
- Quemadura >10% SC en <10 años y >50 años
- Quemadura >5% SC de espesor completo
- Quemadura eléctrica o química Síndrome de inhalación o politraumatismo asociado Enfermedad grave preexistente
- Quemaduras en cara, manos, pies, genitales y grandes articulaciones
Reposición de líquidos
El edema que se forma en el tejido dañado y muerto, llega al máximo en las segundas 24 horas postquemadura. Con una adecuada reposición hídrica, se resuelve por evaporación de agua por la lesión y por eliminación de agua por vía renal. Un exceso de líquidos aportados, aumenta el edema. El shock y la falla orgánica (más común la falla renal), ocurren como consecuencia de la hipovolemia en pacientes con gran extensión, que reciben un aporte de líquidos insuficientes.
En las primeras 12 a 18 horas de la lesión, se produce una alteración de la permeabilidad capilar, saliendo el plasma desde los pequeños vasos al intersticio.
Estimación de las necesidades de líquidos para las primeras 48 horas
Las necesidades de líquidos tienen relación directa con la extensión de la quemadura, con el peso corporal del paciente y la etiología. La edad influye en la relación de requerimiento de fluidos y el tamaño del cuerpo, los niños tienen mayor superficie corporal por unidad de masa. Para el cálculo hay que pesar al paciente o bien debe surgir del interrogatorio del mismo o de los familiares. Se debe efectuar a la brevedad el cálculo de extensión de la lesión mediante un exhaustivo examen físico. Si es posible, colocar una cánula grande en una vía venosa periférica, en zona no quemada. De lo contrario, aplicar en una zona quemada. Si no fuera posible, se puede usar la vía femoral.
Calculo de líquidos para las primeras 24 horas
- Adultos: Ringer-Lactato de 2 a 4 ml x Kg de peso x % SCQT
- Niños: Ringer-Lactato de 3 a 4 ml x Kg de peso x % SCQT
La mitad se administra en las primeras 8 horas; ese es el tiempo en que la permeabilidad capilar está más aumentada. La mitad restante, se administra en las siguientes 16 horas del primer día. Esto se debe regular según los parámetros horarios del paciente. No sobrepasar el 10% del peso del paciente, en litros por 24 horas. Composición del liquido a administrar.
Primeras 24 horas
Sólo administrar cristaloides, evitando cualquier coloide. Al estar alterada la permeabilidad capilar, los coloides pasan al intersticio y atraen más líquido fuera del sistema arteriovenoso.
Segundas 24 horas
La permeabilidad capilar comienza a normalizarse a partir de las 18 horas postquemadura. Se puede comenzar a administrar coloides. La administración de grandes volúmenes de Ringer-Lactato produce depresión de los valores de sodio en plasma a niveles de 130 uEq/l. Adultos y niños: 0.3 a 0.5 ml de líquidos con coloides x Kg de peso x % SCQT.
Monitoreo de la resucitación
Cada paciente responde de forma diferente a la resucitación. Hay que adecuarla según la presión venosa central y la diuresis.
Diuresis horaria
Es imprescindible la colocación de una sonda Foley. Se debe monitorear una diuresis horaria en: Adultos y niños con más de 30 Kg.: de 30 a 50 ml x hora Niños (pesando menos de 30 Kg): 1 ml x kilo x hora
Manejo de la oliguria
La oliguria asociada con elevación de la resistencia vascular periférica y reducción del gasto cardíaco es más frecuente, como resultado de una inadecuada administración de líquidos. En estas circunstancias los diuréticos no están indicados. Esta oliguria normalmente responde al aumentar la administración de líquidos. Uso de diuréticos: en pacientes con grandes extensiones quemadas que presentan oliguria a pesar del aporte líquido, se debe administrar diuréticos para prevenir la falla renal aguda; si han recibido la fórmula preestablecida y no hay signos de pérdidas sanguíneas agregadas.
Manejo de la mioglobinuria y de la hemoglobinuria
Los pacientes con lesiones por alto voltaje (más de 1000 voltios) y los pacientes con lesiones severas de los tejidos blandos por trauma mecánico, suelen tener cantidades significativas de mioglobina y de
hemoglobina en la orina. En un adulto, si con la fórmula instaurada se logra mantener una diuresis entre 75 y 100 ml/hora, esto será suficiente para eliminar los pigmentos y no se requieren diuréticos. Si no responde con el aumento del aporte, se debe agregar 12,5 gr de manitol por cada litro de fluido. Cuando se restablece la diuresis a los valores normales, se continua con la terapia hídrica pero sin diuréticos. Debemos recordar que los pigmentos hemáticos son más solubles en un medio alcalino, por lo cual se puede agregar bicarbonato de sodio, para mantener la orina alcalinizada.
Condiciones generales del paciente
Estas son un reflejo de cómo va la terapia de hidratación. La ansiedad y la palidez son signos iniciales de hipovolemia e hipoxia. El aporte de fluidos y la asistencia ventilatoria pueden ser necesarios.
- Tensión arterial La toma debe efectuarse en un miembro no quemado, de lo contrario a medida que aumenta el edema se hace más dificultoso y aparecen valores menores de T.A; no se debe mal interpretar y administrar más fluidos que van a producir una sobrecarga cardiaca. En pacientes grupo IV (críticos) y con los 4 miembros afectados, se debe colocar una vía arterial.
- Ritmo cardíaco Es relativo para el monitoreo de la resucitación. Se consideran valores normales entre 100 y 120 x minuto.
QUEMADURAS TÉRMICAS PEDIÁTRICAS
Objetivos
- Superficie corporal con relación al peso.
- Regulación de la temperatura.
- Espesor de la piel.
- Discutir el manejo inicial de las quemaduras térmicas; eléctricas y químicas en niños.
Superficie corporal
Los niños tienen una mayor superficie corporal por kilo de peso que los adultos. Un niño de 7 kilos, es sólo un décimo de un adulto de 70 kilos, pero tiene un tercio de superficie corporal de ese adulto. Como consecuencia de esto, el niño requiere un mayor aporte de líquidos en la etapa de resucitación. Los niños por debajo de los 2 años tienen la piel más fina, lo que resulta que a igual temperatura y tiempo de exposición, la quemadura es más profunda. Las quemaduras que al inicio aparecen como intermedias, en general terminan siendo profundas.
Regulación de la temperatura
También tiene relación con la mayor superficie corporal; el niño pierde más temperatura, y además, al tener menor masa muscular, tiene menor generación de calor. En niños menores de 6 meses, se debe mantener una temperatura ambiente adecuada de 36° a 37°C para que no pierdan calor. En los adultos, exposiciones por 30 segundos a 54°C producen quemaduras. En un niño a la misma temperatura, sólo requiere una exposición de 10 segundos. A 60°C que es la temperatura habitual de los líquidos calientes en el hogar, la lesión en un niño se produce en sólo 5 segundos.
Evaluación inicial
Los antecedentes son importantes, no debemos dejar de recordar la posibilidad del abuso infantil en los niños menores de 4 años.
Extensión
Tener en cuenta la diferencia cefalopodálica con respecto al adulto; la regla de los nueve modificada o la de Pulansky y Tennison, suelen ser de gran utilidad.
Vía aérea
Los niños pueden presentar signos de lesión inhalatoria más precozmente que los adultos.
La intubación endotraqueal está indicada cuando se sospecha el compromiso de la vía aérea supraglótica. La intubación debe ser efectuada por alguien bien entrenado (anestesiólogo pediátrico). La laringe del niño está ubicada más hacia proximal que en el adulto; lo cual requiere una mayor angulación de la cánula. Esta diferencia anatómica necesita un experto en niños. El diámetro de las narinas puede ser usado para elegir el tubo a colocar. Intentar fallidas repeticiones de intubación, producen más edema en la vía aérea superior.
La traqueostomía nunca está indicada, es preferible colocar una aguja gruesa percutánea transitoria. Todo niño con sospecha de lesión inhalatoria debe ser trasladado lo antes posible a una Unidad de Quemados Pediátrica.
Circulación
Todo niño con quemaduras mayores al 10% de la superficie corporal, de cualquier tipo de profundidad, debe ser internado porque requiere colocación de vía venosa. En los niños siempre se debe colocar una sonda nasogástrica, porque con el llanto tragan mucho aire.
La fórmula para las primeras 24 horas es: 3 a 4 ml x Kg x SCQ de Ringer-Lactato; la mitad de lo calculado se pasa en las primeras 8 horas y la mitad restante en las siguientes 16 horas.
Hay que recordar la hipoglucemia posible; al 2° día, al Ringer-Lactato es recomendable agregar 5% de glucosa. Los requerimientos de mantenimiento son: 100 ml x Kg x los primeros 10 kilos de peso corporal + 50 ml x Kg x los 11 a 20 kilos + 20 ml x Kg desde los 20 kilos hacia arriba.
Ejemplo de un niño de 23 kilos
1000 ml + 500 ml + 60 ml = 1.560 ml para 24 horas de mantenimiento. Recordar que las fórmulas son sólo estimativas. La vía intraósea es una alternativa válida para tratar de salvar la vida, cuando no se encuentra una vena permeable y se realiza en la tuberosidad anterior de la tibia con una cánula gruesa. La diuresis en niños con peso menor de 30 kilos debe ser de 1 ml x Kg X hora. Por encima de 30 kilos debe ser entre 30 a 50 ml por hora.
Cuidado de la herida
Recordar que hay que detener el proceso de la quemadura; retirar las ropas; hacer un examen completo corporal, para determinar la extensión y la profundidad, y cubrir con compresas estériles. No usar tópicos locales. Abrigar al paciente para que no entre en hipotermia.
Escarotomía
Es igual que en el adulto, sólo recordar que el niño se agota fácilmente desde el punto de vista respiratorio, por lo cual las quemaduras profundas circunferenciales en tórax, requieren siempre una escarotomía. Para determinar la circulación en los miembros, es necesario disponer de un Doppler.

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