URGENCIA GENITOURINARIA Y GASTROINTESTINAL
DIPLOMADO DE AEROMEDICINA
Y TRANSPORTE DE CUIDADOS CRÍTICOS
V GENERACIÓN
URGENCIA GENITOURINARIA Y GASTROINTESTINAL
POR: TSUP. Eduardo Contreras Sánchez
PROFESOR: Lic. Jaime J Charfen
Ciertos trastornos gastrointestinales son potencialmente mortales y en muchos casos requieren tratamiento urgente. En muchos de los casos, el tratamiento consiste en una cirugía de urgencia.
El dolor abdominal, con frecuencia intenso, suele estar presente en las urgencias gastrointestinales. Si una persona tiene dolor abdominal, el médico debe decidir si es necesaria una intervención quirúrgica inmediata para identificar como tratar el problema, o si la cirugía puede esperar hasta disponer de los resultados de las pruebas diagnósticas. Con frecuencia, debe practicarse una cirugía abdominal de urgencia cuando el dolor abdominal parece ser el resultado de
- La rotura o perforación de un órgano, como por ejemplo el estómago, el apéndice (véase Apendicitis), o el intestino
- Una hernia con muy poco flujo de sangre
- Un bloqueo del flujo sanguíneo (véase Isquemia mesentérica aguda y Colitis isquémica)
- Un absceso abdominal (una bolsa infectada llena de pus)
No todos los trastornos gastrointestinales se tratan mediante cirugía (véase Íleo).
La hemorragia gastrointestinal, por lo general indolora, también puede poner en peligro la vida. Los médicos normalmente realizan una endoscopia (una exploración de las estructuras internas mediante un tubo flexible de visualización) para localizar y tratar el origen de la hemorragia. Cuando no se puede localizar o tratar el origen de la hemorragia, a veces se requiere un procedimiento quirúrgico
Un absceso es una bolsa de pus, generalmente causada por una infección bacteriana.
Los abscesos abdominales se pueden formar debajo del diafragma, en la parte media del abdomen, en la pelvis o detrás de la cavidad abdominal. También pueden formarse en el interior o alrededor de cualquier órgano abdominal como los riñones, el bazo, el páncreas, el hígado o la próstata. Los abscesos que no se tratan pueden crecer y dañar los vasos sanguíneos y los órganos cercanos. A veces, las bacterias entran en el torrente sanguíneo (septicemia) y se diseminan a órganos y tejidos distantes. Dicha difusión puede ser fatal.
Causas
En algunas ocasiones los abscesos abdominales son causados por la perforación del intestino debida al cáncer, una úlcera o a una lesión.
Son causas más frecuentes la propagación de la infección o la inflamación provocadas por afecciones tales como apendicitis, diverticulitis, enfermedad de Crohn, pancreatitis o enfermedad inflamatoria pélvica.
A veces, los abscesos se forman tras una lesión o una intervención quirúrgica abdominal.
Síntomas
Los síntomas específicos de los abscesos abdominales dependen de la localización del absceso, pero la mayoría de las personas tienen molestias o dolor constantes, sensación de malestar general y a menudo fiebre. Otros síntomas incluyen la falta de apetito y la pérdida de peso.
Se puede formar un absceso debajo del diafragma cuando el líquido infectado, por ejemplo de un apéndice perforado, se desplaza hacia arriba por la presión de los órganos abdominales y la succión producida por los movimientos del diafragma durante la respiración. Los síntomas pueden incluir tos, dolor al respirar y dolor en un hombro. En este caso, el dolor que se siente en un hombro es un ejemplo de dolor referido (dolor que se siente en una zona del cuerpo que no se corresponde exactamente con la zona en la que se encuentra el problema). El dolor referido se produce porque el hombro y el diafragma comparten los mismos nervios, lo que hace que el cerebro interprete el origen del dolor de manera incorrecta (ver figura ¿En qué consiste el dolor referido?).
Los abscesos localizados en la parte media del abdomen pueden originarse por la perforación del apéndice o del intestino, una enfermedad inflamatoria intestinal, una enfermedad diverticular o una herida abdominal. La zona del abdomen donde se encuentra el absceso suele ser dolorosa.
Los abscesos pélvicos pueden deberse a los mismos trastornos que provocan los abscesos en la parte media del abdomen o a infecciones ginecológicas. Los síntomas incluyen dolor abdominal, diarrea causada por irritación intestinal y necesidad urgente o frecuente de orinar por irritación de la vejiga.
Los abscesos localizados detrás de la cavidad abdominal (llamados abscesos retroperitoneales) se forman detrás del peritoneo, la membrana que reviste la cavidad abdominal y sus órganos. Las causas, similares a las de los abscesos en el abdomen, incluyen la inflamación e infección del apéndice (apendicitis) y del páncreas (pancreatitis). El dolor, por lo general localizado en la parte inferior de la espalda, empeora cuando la persona flexiona la pierna sobre la cadera.
Los abscesos en el páncreas, aunque poco frecuentes, se suelen formar después de un episodio de pancreatitis aguda. Los síntomas como fiebre, dolor abdominal, náuseas y vómitos suelen comenzar una semana o más después de la recuperación de la pancreatitis.
Los abscesos hepáticos pueden ser causados por bacterias o por amebas (parásitos unicelulares). Las bacterias pueden llegar al hígado desde una vesícula biliar infectada, desde una herida (sea o no penetrante), desde una infección abdominal (como un absceso en las inmediaciones) o desde una infección diseminada a través del torrente sanguíneo procedente de cualquier otra parte del organismo. Las amebas, procedentes de una infección intestinal, llegan al hígado a través de los vasos sanguíneos. Los síntomas del absceso hepático son pérdida de apetito, náuseas y fiebre. El enfermo puede tener o no tener dolor abdominal.
Los abscesos en el bazo son causados por una infección que alcanza el bazo a través del torrente sanguíneo, una lesión del bazo o la diseminación de una infección desde un absceso vecino, como por ejemplo uno localizado por debajo del diafragma. Se siente dolor en el lado izquierdo del abdomen, la espalda o el hombro izquierdo.
Diagnóstico
El médico puede fácilmente equivocarse en el diagnóstico de un absceso porque los primeros síntomas suelen ser imprecisos y leves y pueden confundirse con problemas menos serios y más frecuentes.
Cuando el médico sospecha la presencia de un absceso, suele realizar una tomografía computarizada (TC) o, a veces, una ecografía o una resonancia magnética nuclear (RMN). Estas pruebas pueden ayudar a distinguir un absceso de otros problemas, así como a determinar el foco, el tamaño y la localización de un absceso.
Para establecer un diagnóstico definitivo, a veces los médicos insertan una aguja a través de la piel para extraer una muestra de pus del absceso (aspiración con aguja). A continuación, la muestra se examina en el laboratorio para identificar el microorganismo responsable de la infección, lo que permite escoger el antibiótico más eficaz. Para guiar la posición de la aguja, el médico utiliza una TC o una ecografía.
Tratamiento
En la práctica totalidad de los abscesos abdominales, el pus debe drenarse, bien por cirugía bien mediante una aguja y una pequeña sonda flexible (catéter). Para guiar la posición de la aguja y el catéter, el médico utiliza una TC o una ecografía. Una vez que el médico está seguro de que la aguja y el catéter han alcanzado el absceso, la aguja se retira pero se deja el catéter en su lugar. El pus drena a través del catéter, por lo general durante varios días o semanas.
Por lo general, se utilizan antibióticos junto con el drenaje para evitar que la infección se propague y para ayudar a eliminar completamente la infección. Los análisis del pus realizados en el laboratorio identifican al microorganismo responsable de la infección, lo que permite escoger el antibiótico más eficaz. Es raro que los antibióticos curen un absceso sin drenaje.
Si el absceso no se puede alcanzar de modo seguro con una aguja y el catéter, puede ser necesaria la cirugía. Una vez drenado el absceso, el foco de la infección también se trata quirúrgicamente. Por ejemplo, si el absceso es causado por una perforación (agujero) en el colon, los médicos pueden extirpar esa parte del colon.
Es importante mantener una nutrición adecuada. Si las personas no pueden comer debido al absceso o a la causa del absceso, pueden recibir alimento a través de un tubo (lo que se denomina nutrición enteral por sonda) o a través de una vena (lo que recibe el nombre de nutrición parenteral).
Una hernia de la pared abdominal es una protrusión del intestino a través de una abertura o de una zona débil de la pared abdominal.
Las hernias abdominales son muy frecuentes sobre todo en los varones. En los Estados Unidos, por ejemplo, se realizan unas 700 000 operaciones de hernia cada año. Las hernias suelen denominarse por el área en la que aparecen.
La pared abdominal es gruesa y resistente en su mayor parte; por eso, las hernias suelen producirse en una zona de debilidad en la que se ha cerrado una abertura existente con anterioridad. Levantar demasiado peso o realizar esfuerzos de modo excesivo pueden provocar que la hernia sea más evidente, pero no causan su formación.
Hernia inguinal
Las hernias inguinales aparecen en el pliegue inguinal o en el escroto. Son más frecuentes en los varones. Son de dos tipos, directas e indirectas, según el lugar exacto donde se producen. Las hernias inguinales se producen también en niños.
Hernia umbilical
Las hernias umbilicales se producen alrededor del ombligo. Muchos bebés tiene una pequeña hernia umbilical porque la abertura por la que pasan los vasos sanguíneos del cordón umbilical no se ha cerrado por completo. En los niños más pequeños, a veces los médicos controlan las hernias umbilicales para ver si se cierran por sí solas.
Algunos adultos tienen una hernia umbilical a causa de la obesidad, el embarazo o un exceso de líquido en el abdomen (ascitis).
Hernia femoral
Hernia incisional
Incarceración y estrangulación
A veces, un asa intestinal queda atrapada en la hernia, un trastorno llamado encarcelación o incarceración. Una hernia incarcerada o encarcelada puede bloquear (obstruir) el intestino. En raras ocasiones, la hernia aprisiona el intestino tan fuertemente que interrumpe el aporte de sangre, lo que se denomina estrangulación. En este caso, el asa intestinal atrapada puede gangrenarse en menos de 6 horas. Con la gangrena, la pared intestinal muere, produciendo normalmente su ruptura, lo que conduce a peritonitis(inflamación y generalmente infección de la cavidad abdominal), choque y, si no se trata, la muerte. (ver figura ¿Qué causa el estrangulamiento intestinal?.)
Hernia del deporte
Una hernia del deporte o del deportista no es una verdadera hernia porque no hay abertura ni debilidad en la pared abdominal. Tampoco hay protrusión del contenido abdominal. En cambio, el trastorno implica un desgarro de uno o más músculos, tendones o ligamentos en la parte inferior del abdomen o en la ingle, en particular donde estos se adhieren al hueso púbico. El término de « hernia del deporte » puede derivarse de que el dolor se produce en la misma zona que en el caso de una hernia inguinal.
Síntomas
La mayoría de las personas afectadas suelen observar únicamente la presencia de un bulto en la zona donde se localiza la hernia. A veces, la hernia aparece solo al levantar peso, toser o hacer un esfuerzo. Suele producir pocas molestias o ninguna, y el bulto puede ser introducido de nuevo hacia dentro (reducido) por la persona afectada o por el médico.
Una hernia incarcerada (encarcelada) no presenta síntomas adicionales, pero el bulto no puede ser reducido.
Una hernia estrangulada causa dolor constante que aumenta de forma gradual, típicamente con náuseas y vómitos, no puede ser reducida y es dolorosa al tacto.
Diagnóstico
Los médicos establecen el diagnóstico de las hernias basándose principalmente en la exploración física. Los bultos en la ingle que parecen hernias pueden ser ganglios linfáticos inflamados o testículos no descendidos. Una inflamación del escroto puede ser un varicocele (un trastorno en el que las venas que recogen la sangre de un testículo aumentan de calibre) o un espermatocele (un quiste en una bolsa que se forma cerca del conducto enrollado donde el esperma se almacena hasta que está maduro [epidídimo]).
Algunas veces el médico realiza una ecografía o una tomografía computarizada (TC) para ayudar a determinar el diagnóstico.
Tratamiento
Las hernias umbilicales en lactantes raramente se estrangulan y no reciben tratamiento. La mayoría desaparecen sin tratamiento en unos años. Si las hernias umbilicales son muy grandes, pueden repararse cuando el niño alcanza los 2 años.
Las hernias umbilicales en adultos causan problemas estéticos y pueden repararse en el momento en que la persona lo considere conveniente (lo que se denomina cirugía electiva). Aunque las hernias umbilicales en adultos por lo general no suelen estrangularse o encarcelarse, estas complicaciones pueden producirse.
Dado que otros tipos de hernias tienen mayor probabilidad de estrangularse, los médicos suelen repararlas quirúrgicamente cuando se diagnostican. Si la hernia está incarcerada (encarcelada) o estrangulada, la cirugía se efectúa inmediatamente. De lo contrario, la cirugía es electiva. La reparación quirúrgica tiene como objetivo cerrar o cubrir la abertura de modo que el contenido abdominal no pueda retroceder. La cirugía suele aliviar los síntomas de una hernia en función de su tamaño y del malestar que cause.
Sujetar la hernia hacia dentro mediante cintas, vendas u otros medios, a veces ayuda a la persona a sentirse más cómoda, pero no disminuye el riesgo de estrangulación ni permite que la abertura se cierre. Es por ello que no se recomiendan estos tratamientos. Solo las hernias umbilicales de los niños remiten sin tratamiento.
Una hernia inguinal es la protrusión de una parte del intestino a través de una abertura en la pared abdominal en la ingle.
- Las personas afectadas presentan una protuberancia indolora en la ingle o en el escroto.
- Para el diagnóstico puede recurrirse a la tomografía computarizada o a la ecografía.
- Se practica la cirugía si las personas afectadas por este tipo de hernia son mujeres, si la hernia causa síntomas, o si existe riesgo de estrangulamiento o encarcelación.
¿Qué es una hernia inguinal?
Una hernia inguinal puede deslizarse a través de la ingle y desplazarse al interior del escroto. En otras zonas se producen otros tipos de hernias (como las umbilicales y las femorales). En el caso de la hernia inguinal, la abertura en la pared abdominal puede ser congénita o bien desarrollarse después, en cualquier momento.
Síntomas
Las hernias inguinales suelen producir una protuberancia indolora en la ingle o en el escroto. El abultamiento suele aumentar de tamaño estando en pie y reducirse estando acostado, debido a que el intestino se mueve hacia atrás y hacia adelante por el efecto de la gravedad. A veces, una parte del intestino queda aprisionada en el escroto (incarceración). Si el intestino queda aprisionado, el suministro de sangre al intestino queda interrumpido (estrangulación). El intestino estrangulado muere (se gangrena) en unas horas.
Diagnóstico
El médico basa el diagnóstico de la hernia inguinal en una exploración física. Mientras la persona está de pie, el médico examina la ingle y le pide a la persona que tosa. El hecho de toser aumenta la presión en la cavidad abdominal. Si la persona tiene una hernia inguinal, la tos hará que la hernia protuya hacia fuera, por lo que es más fácil que el médico la detecte. Además, en los hombres, el médico coloca un dedo en un pliegue en la parte superior del escroto y empuja hacia arriba, hacia la cavidad abdominal para detectar una hernia.
Algunas veces el médico realiza una ecografía o una tomografía computarizada (TC) para ayudar a determinar el diagnóstico.
Tratamiento
Las hernias inguinales en mujeres y aquellas que causan síntomas en los hombres se deben reparar quirurgicamente. En los hombres que tienen una hernia inguinal que no causa síntomas, no es necesaria la cirugía a menos que estos aparezcan. La cirugía puede realizarse cuando le convenga a la persona afectada.
En el caso de hernias estranguladas y encarceladas, se lleva a cabo una intervención quirúrgica de urgencia en la que se saca el intestino del conducto inguinal.
La isquemia mesentérica aguda es una obstrucción súbita del flujo sanguíneo a una parte del intestino, que puede conducir a gangrena y perforación.
La isquemia mesentérica aguda tiene múltiples causas, de las cuales las más frecuentes son
La embolia arterial consiste en la formación de un coágulo sanguíneo o un fragmento de material de una placa ateroesclerótica (la acumulación de colesterol y otros materiales grasos en una arteria) que viaja desde su origen en el corazón o la aorta hasta alojarse en las arterias más pequeñas (en este caso, del intestino).
Un trombo arterial es un coágulo sanguíneo que se forma de manera espontánea en las arterias o las venas intestinales y obstruye el flujo sanguíneo.
Algunas veces el flujo no se bloquea totalmente, pero es insuficiente a causa de un bajo gasto cardíaco (como en la insuficiencia cardíaca o el choque) o a causa de ciertas drogas (como la cocaína) que estrechan los vasos sanguíneos. En general, las personas mayores de 50 años tienen un riesgo más elevado.
La obstrucción del flujo sanguíneo durante más de 10 a 12 horas causa la muerte de la zona del intestino afectada, permitiendo que las bacterias intestinales invadan el organismo. Si se produce la muerte intestinal, es probable la aparición de choque (shock), insuficiencia orgánica y fallecimiento.
Síntomas
Inicialmente, la persona afectada tiene dolor abdominal intenso, generalmente de aparición súbita, pero el abdomen solo se nota ligeramente hipersensible cuando el médico lo presiona durante la exploración. Más tarde, cuando empieza a producirse la muerte intestinal, la exploración del abdomen por parte del médico causa un dolor más intenso.
Diagnóstico
Si la persona afectada presenta síntomas característicos de isquemia mesentérica aguda o si el abdomen está muy sensible a la palpación, el médico suele indicar una cirugía inmediata.
Si el diagnóstico de isquemia mesentérica aguda no está claro, los médicos pueden practicar una angiografía por tomografía computarizada (TC especial en la que se utiliza un colorante radiopaco inyectado en una vena del brazo para producir imágenes de los vasos sanguíneos) para ver si hay inflamación de los intestinos o bloqueos en las arterias que suministran sangre al intestino.
Pronóstico
Si el médico puede establecer el diagnóstico e iniciar el tratamiento en una fase temprana, la persona afectada suele recuperarse bien. Si no se llega al diagnóstico y no se instaura un tratamiento hasta que parte del intestino afectado ha muerto, entre el 70 y el 90% de los casos son mortales. Cuando casi todo el intestino delgado ha muerto o se ha extirpado, la persona afectada no puede sobrevivir.
Tratamiento
Si la isquemia mesentérica se diagnostica durante una intervención quirúrgica, a veces puede resolverse la obstrucción del vaso sanguíneo o realizar una derivación (bypass), pero otras veces debe extirparse la parte de intestino afectada. Si la isquemia mesentérica se diagnostica durante una angiografía por TC, los médicos pueden tratar de resolver la obstrucción en los vasos sanguíneos mediante angiografía. Durante la angiografía, se introduce un tubo delgado y flexible (catéter) en una arteria, generalmente por la ingle, y se pasa hasta las arterias intestinales. Si durante la angiografía se observa una obstrucción, a veces esta puede eliminarse mediante la inyección de ciertos medicamentos, succionando un coágulo de sangre con un catéter especial de angiografía, o inflando un pequeño globo dentro de la arteria para ensancharla y colocar a continuación un pequeño tubo o malla de un material especial (stent) para mantenerla abierta. Si los médicos no logran restablecer con éxito el flujo sanguíneo con alguno de estos procedimientos, la persona afectada necesita cirugía para eliminar la obstrucción o bien para extirpar la parte del intestino afectada.
Después de la recuperación, muchas personas necesitan tomar un fármaco para prevenir la formación de coágulos.
La apendicitis es la inflamación e infección del apéndice.
- Con frecuencia, una obstrucción en el interior del apéndice hace que este se inflame y se infecte.
- Es frecuente experimentar dolor abdominal, náuseas y fiebre.
- Se realiza una cirugía exploratoria o pruebas de diagnóstico por la imagen, como una tomografía computarizada o una ecografía.
- El tratamiento incluye cirugía para extirpar el apéndice y antibióticos para tratar la infección.
El apéndice es un segmento pequeño, con forma de dedo que sobresale del intestino grueso cerca del punto donde este se une al intestino delgado. El apéndice puede tener alguna función de tipo inmunitario, pero no es un órgano esencial.
Exceptuando las hernias estranguladas, la apendicitis es la causa más frecuente de dolor abdominal intenso y súbito y de cirugía abdominal en los países desarrollados. Más del 5% de la población sufre apendicitis en algún momento. La apendicitis ocurre con mayor frecuencia durante la adolescencia y la tercera década de vida, pero puede presentarse a cualquier edad.
La causa de la apendicitis no se conoce totalmente. En la mayoría de los casos, sin embargo, el desencadenante del proceso es probablemente una obstrucción dentro del apéndice. La obstrucción puede ser debida a un fragmento pequeño y duro de heces, un cuerpo extraño o incluso, en raras ocasiones, a gusanos. Como resultado de la obstrucción, el apéndice se inflama e infecta. Si la inflamación continúa sin tratamiento, el apéndice puede romperse. Una perforación del apéndice también puede provocar la formación de una bolsa infectada llena de pus (absceso). Como resultado de ello, puede producirse una peritonitis (inflamación y habitualmente infección de la cavidad abdominal que puede conducir a una infección potencialmente mortal). En la mujer, pueden infectarse los ovarios y las trompas de Falopio, y la cicatrización resultante puede obstruir las trompas de Falopio y ocasionar infertilidad. La perforación del apéndice también permite que las bacterias infecten el torrente sanguíneo, una situación potencialmente mortal que recibe el nombre de septicemia.
Síntomas de la apendicitis
Menos del 50% de las personas con apendicitis presentan los síntomas tradicionalmente descritos, en los que el dolor empieza en la parte superior del abdomen o alrededor del ombligo; después aparecen náuseas y vómitos, y posteriormente, al cabo de unas cuantas horas, las náuseas desaparecen y el dolor se desplaza hacia la parte inferior derecha del abdomen. Cuando el médico presiona esta zona, aparece dolor y cuando súbitamente retira la mano, se hace más agudo (dolor de rebote). Es frecuente presentar fiebre entre 37,7 y 38,3 °C. El dolor aumenta al moverse o toser.
En muchas personas, especialmente en bebés y niños, el dolor puede ser generalizado en vez de localizado en la porción inferior derecha del abdomen. En personas mayores y en mujeres embarazadas, el dolor puede ser menos intenso y la sensibilidad a la palpación menor.
Si se perfora el apéndice, el dolor puede disminuir durante unas horas. A continuación, se produce una peritonitis, y el dolor y la fiebre pueden hacerse muy intensos. El agravamiento de la infección puede provocar un choque.
Diagnóstico de apendicitis
El médico sospecha una apendicitis después de valorar los síntomas de la persona afectada y examinar el abdomen. En general, si el médico tiene una alta sospecha de apendicitis, se efectúa inmediatamente una cirugía.
Si el diagnóstico de apendicitis no está claro, el médico suele efectuar una tomografía computarizada (TC) o una ecografía. La ecografía es especialmente útil en niños, en los que es importante limitar la exposición a la radiación para reducir el riesgo de cáncer en el futuro.
Los médicos también pueden practicar una laparoscopia para explorar la cavidad abdominal y ayudar a determinar el diagnóstico.
Los análisis de sangre suelen revelar un moderado incremento del número de glóbulos blancos (leucocitos) en respuesta a la infección.
Pronóstico
Con una cirugía precoz, la tasa de muerte por apendicitis es muy baja. La persona afectada puede, por lo general, abandonar el hospital entre 1 y 3 días más tarde y por lo general la recuperación es rápida y completa; sin embargo, las personas de edad avanzada suelen tardar más tiempo en recuperarse.
Sin cirugía ni antibióticos (como puede ocurrir en lugares remotos sin acceso a la atención médica moderna), más del 50% de las personas con apendicitis mueren.
Cuando se produce perforación del apéndice, el pronóstico es más grave. Hace algunas décadas, una perforación solía ser mortal. La cirugía y los antibióticos han disminuido el porcentaje de fallecimientos casi hasta cero, pero pueden ser necesarias varias intervenciones quirúrgicas y un largo período de recuperación.
Tratamiento de la apendicitis
La cirugía es el principal tratamiento de la apendicitis. Retrasar la cirugía hasta conocer con certeza la causa del dolor abdominal puede ser mortal: un apéndice infectado puede perforarse en menos de 36 horas tras el comienzo de los síntomas.
Si se encuentra apendicitis, se administran antibióticos y líquidos por vía intravenosa y se extirpa el apéndice (apendicectomía). En caso de que al realizar la intervención quirúrgica se descubra que no hay apendicitis, suele extirparse el apéndice de todos modos para evitar el riesgo de que la persona sufra apendicitis en el futuro.
Recientemente ha habido un interés en el tratamiento de la apendicitis solamente con antibióticos, por lo que la cirugía puede posponerse o evitarse. Aunque este tratamiento puede tener éxito en algunas personas, todavía está siendo estudiado, y la extirpación quirúrgica del apéndice todavía se considera el tratamiento recomendado para la apendicitis.
El íleo es la ausencia temporal de los movimientos normales de contracción de la pared intestinal.
- Son causas frecuentes la cirugía abdominal y los fármacos que interfieren con los movimientos intestinales.
- Aparece hinchazón, vómitos, estreñimiento, retortijones y pérdida de apetito.
- El diagnóstico se establece mediante una radiografía.
- Se deja a la persona en ayunas y en ocasiones se introduce un fino tubo de succión a través de la nariz hasta el estómago.
Al igual que en la obstrucción (bloqueo) intestinal, el íleo impide el tránsito del contenido intestinal. Aunque, a diferencia de la obstrucción mecánica, el íleo raramente causa una perforación.
El íleo ocurre con frecuencia en las 24 a 72 horas posteriores a una cirugía abdominal, especialmente cuando los intestinos han sido manipulados. Los fármacos, especialmente los analgésicos opiáceos y los medicamentos anticolinérgicos, (ver Anticolinérgicos: ¿Qué son los efectos anticolinérgicos?) son una causa frecuente de íleo. El íleo también puede ser causado por una infección en el abdomen, como la apendicitis o la diverticulitis. Algunos trastornos extraintestinales, como la insuficiencia renal, la hipofunción de la glándula tiroidea o las concentraciones anómalas de electrólitos en sangre (por ejemplo, una concentración baja de potasio o alta de calcio) pueden provocar íleo.
Síntomas de íleo
Diagnóstico de íleo
Al escuchar con el estetoscopio, el médico detecta muy pocos de los ruidos realizados normalmente por un intestino funcional (ruidos intestinales), o incluso ninguno.
La radiografía del abdomen muestra las asas intestinales dilatadas.
Tratamiento del íleo
Con la restricción de alimentos y líquidos por vía oral, el íleo suele resolverse por sí solo después de 1 a 3 días. Durante este tiempo, se administran, por vía intravenosa, líquidos y electrólitos (como sodio, cloruro y potasio). Siempre que sea posible, se interrumpe o disminuye la dosis de analgésicos potentes, los denominados analgésicos opioides.
La aparición de vómitos intensos es poco frecuente, pero si se produce, debe aliviarse la acumulación de gases y líquido ocasionada por el íleo. Habitualmente, se introduce por la nariz una sonda hasta el estómago o el intestino delgado (sonda nasogástrica), que se conecta a un sistema de aspiración para aliviar la presión y la dilatación (distensión). No se permite a la persona comer ni beber nada hasta que se haya normalizado (o restablecido) la actividad intestinal. A veces, si el problema afecta principalmente el intestino grueso, se introduce una sonda a través del ano hasta el interior del intestino grueso para aliviar la presión.
La obstrucción intestinal es un bloqueo que impide completamente o altera de manera importante el tránsito del contenido intestinal.
- Las causas más frecuentes en adultos son el tejido cicatricial derivado de una intervención quirúrgica abdominal previa, las hernias, y los tumores.
- Son síntomas frecuentes el dolor, la hinchazón y la falta de apetito.
- El diagnóstico se basa en los resultados de la exploración física y radiológica.
- Con frecuencia, es necesaria una cirugía para liberar la obstrucción.
La obstrucción puede producirse en cualquier segmento del intestino delgado o grueso y puede ser parcial o completa. El segmento intestinal que queda por encima de la obstrucción continúa funcionando. Esta parte del intestino se dilata a medida que se va llenando de alimentos, líquido, secreciones digestivas y gas. El revestimiento intestinal se hincha y se inflama. Si la obstrucción no se trata, el intestino puede perforarse, liberando su contenido y causando inflamación e infección de la cavidad abdominal (peritonitis).
Causas
Las causas de la obstrucción intestinal difieren según la edad de la persona y la localización de la obstrucción.
En recién nacidos y niños pequeños, la obstrucción intestinal suele estar causada por un defecto congénito, una masa dura de contenido intestinal (meconio), una torsión de un asa intestinal (vólvulo), el estrechamiento o la ausencia de una parte del intestino (atresia intestinal) o la invaginación de un segmento de intestino dentro de otro (invaginación intestinal o intususcepción).
En los adultos, las causas más frecuentes son bandas de tejido cicatricial derivado de cirugías abdominales previas (adherencias), partes del intestino que protruyen por una abertura anómala (hernia) y tumores. La probabilidad de cada causa particular varía dependiendo de la parte del intestino afectada.
La obstrucción del primer segmento del intestino delgado (duodeno) puede ser causada por un cáncer de páncreas, la cicatización patológica derivada de una úlcera o la enfermedad de Crohn. En raras ocasiones, otras partes del intestino se obstruyen por un cálculo biliar, una masa de alimentos sin digerir o la presencia de gusanos parasitarios.
La obstrucción del intestino grueso suele estar causada por cáncer, diverticulitis o una masa dura de materia fecal (impactación fecal). Las adherencias y los vólvulos son causas menos frecuentes de obstrucción del intestino grueso.
Estrangulación
La interrupción del aporte de sangre al intestino a causa de una obstrucción se denomina estrangulación; dicha afección ocurre en cerca del 10 al 20% de las personas con obstrucción del intestino delgado. Por lo general, la estrangulación se produce cuando parte del intestino queda atrapada en una abertura anómala (hernia estrangulada), vólvulo o invaginación intestinal (intususcepción). Puede desarrollarse gangrena en tan solo 6 horas. Con la gangrena, la pared intestinal muere, generalmente ocasionando una perforación, la cual conduce a peritonitis y choque (shock); en caso de no recibir tratamiento, causa la muerte.
Síntomas
Los síntomas de la obstrucción intestinal suelen incluir dolor abdominal de tipo cólico, acompañado de hinchazón y pérdida del apetito. Los vómitos son frecuentes en las obstrucciones del intestino delgado, pero son menos frecuentes y empiezan más tarde en las obstrucciones del intestino grueso.
La obstrucción completa provoca estreñimiento grave, mientras que la obstrucción parcial puede causar diarrea.
Si se produce estrangulación, el dolor se vuelve intenso y constante. La fiebre es frecuente y particularmente probable si se perfora la pared intestinal.
Diagnóstico
El médico examina el abdomen para valorar la presencia de sensibilidad al tacto, hinchazón o masas. Cuando se produce una obstrucción, el abdomen está casi siempre hinchado. Los sonidos normales que produce el funcionamiento intestinal (ruidos intestinales) que pueden oírse con un estetoscopio, pueden estar muy amplificados o estar ausentes. La respuesta dolorosa del abdomen a la palpación realizada por el médico no es muy intensa a menos que una perforación haya causado peritonitis.
Las radiografías pueden mostrar asas intestinales dilatadas que indican la localización de la obstrucción. Las radiografías también pueden mostrar aire alrededor del intestino o bajo la capa muscular que separa el abdomen y el tórax (diafragma). En condiciones normales no existe aire en esas localizaciones, por lo que son un signo de perforación o de una necrosis o muerte intestinal.
La TC a menudo se utiliza para obtener una mejor imagen del intestino e identificar el lugar exacto y la causa de la obstrucción.
Tratamiento
Si se sospecha que una persona tiene una obstrucción intestinal, se la hospitaliza. Por lo general, se introduce una sonda larga y fina a través de la nariz hasta alcanzar el estómago o el intestino (sonda nasogástrica). Se aplica succión a la sonda para aspirar el material acumulado por encima de la obstrucción. Se administran por vía intravenosa líquidos y electrólitos (sodio, cloruro y potasio) con el fin de reponer el agua y las sales perdidas por los vómitos o la diarrea.
A veces, la obstrucción se resuelve sin otro tratamiento, especialmente si está causada por cicatrices o adherencias. Ocasionalmente, para tratar algunos trastornos como la torsión de un segmento de la parte baja del colon, se puede emplear un endoscopio (un tubo flexible de visualización) insertado a través del ano, o un enema de bario que infla el intestino grueso. Más a menudo, sin embargo, la cirugía se lleva a cabo lo antes posible si los médicos temen una estrangulación.
La causa de la obstrucción y el aspecto del intestino determinan si el cirujano puede aliviar la obstrucción sin extirpar un segmento intestinal. Algunas veces, pueden cortarse las adherencias para liberar el segmento atrapado del intestino, pero pueden formarse de nuevo en unos meses o años, en cuyo caso puede volver a producirse una obstrucción. En algunos casos, para resolver la obstrucción puede ser necesario practicar una ileostomía (un procedimiento en el que un extremo de corte del intestino delgado se une permanentemente a una abertura quirúrgica en la pared abdominal) o una colostomía (una abertura creada quirúrgicamente entre el intestino grueso y la pared abdominalver figura Qué es la colostomía).
La colitis isquémica es una lesión del intestino grueso resultado de una interrupción del aporte de sangre.
- Son frecuentes el dolor abdominal y las heces con sangre.
- La tomografía computarizada se realiza con frecuencia; la colonoscopia, de forma ocasional.
- La mayoría de las personas mejoran con la administración de líquidos por vía intravenosa y sin comer nada, pero en algunos casos es necesaria la cirugía.
La colitis isquémica se debe a una obstrucción temporal del flujo sanguíneo a través de las arterias que irrigan el intestino grueso. Con frecuencia, los médicos no encuentran la causa de la reducción del flujo sanguíneo, pero es más frecuente en personas con enfermedades cardíacas o de los vasos sanguíneos, operadas de la aorta o con trastornos por exceso de coagulación sanguínea. La colitis isquémica afecta principalmente a personas mayores de 60 años.
La obstrucción del flujo sanguíneo daña el revestimiento interior y las capas más profundas de la pared del intestino grueso, y causa en ella úlceras (llagas) que pueden sangrar.
Síntomas
Por lo general, la persona presenta dolor abdominal. El dolor se siente con mayor frecuencia en el lado izquierdo, pero puede aparecer en cualquier zona del abdomen. La persona con frecuencia tiene deposiciones blandas, a menudo acompañadas de coágulos de color rojo oscuro. Algunas veces, se elimina sangre de color rojo brillante sin heces. Es frecuente tener febrícula (normalmente, inferior a 37,7 °C).
Diagnóstico
El médico sospecha que se trata de una colitis isquémica basándose en los síntomas de dolor y hemorragia, especialmente en personas mayores de 60 años. Es importante para el médico distinguir entre colitis isquémica e isquemia mesentérica aguda, un trastorno más peligroso en el cual se obstruye el flujo sanguíneo hacia una parte del intestino, por completo y de modo irreversible.
El médico efectúa una TC o a veces también una colonoscopia (examen del intestino grueso mediante un tubo flexible de visualización) para distinguir la colitis isquémica de otras formas de inflamación, como una infección o enfermedad inflamatoria intestinal.
Pronóstico
Casi todas las personas con colitis isquémica mejoran y se recuperan en 1 o 2 semanas. Sin embargo, cuando la interrupción del suministro de sangre es más grave o más prolongada, la porción afectada del intestino grueso debe ser extirpada quirúrgicamente. En raras ocasiones, las personas afectadas mejoran pero después desarrollan en el área afectada una cicatriz.
Tratamiento
Las personas con colitis isquémica son hospitalizadas. Inicialmente, permanecen en ayunas para que el intestino descanse, y se les administran por vía intravenosa líquidos, electrólitos y nutrientes. Al cabo de unos pocos días, se reanuda la alimentación oral.
Si se forma una cicatriz, es necesario practicar una intervención quirúrgica
Cualquiera de los órganos digestivos huecos puede perforarse, lo que causa la liberación del contenido gastrointestinal y conduce a choque (shock) y a la muerte si no se realiza una intervención quirúrgica inmediatamente.
La perforación permite que los alimentos, los jugos digestivos o el contenido intestinal se viertan en el interior del abdomen (o a veces en el tórax, si la perforación es esofágica). Estos materiales son muy irritantes y contienen bacterias, que causan inflamación e infección graves, por lo general mortales si no se tratan.
Causas
Las causas de perforación del tracto digestivo varían dependiendo de la localización de la perforación, pero las lesiones pueden afectar a cualquier zona del sistema digestivo. Cuando se ha tragado un cuerpo extraño, este suele pasar a través del conducto digestivo sin dificultad, pero a veces se clava y provoca una perforación. Cuerpos extraños insertados a través del ano pueden perforar el recto o el colon.
Síntomas
La perforación del esófago, el estómago o el duodeno provoca un dolor intenso y súbito que puede alcanzar (irradiar) el hombro. La persona afectada se ve muy enferma, con un ritmo cardíaco muy acelerado, sudoración y un abdomen doloroso y duro a la palpación. Dado que la perforación de los intestinos delgado o grueso a menudo se produce durante la evolución de otra enfermedad dolorosa, y que a veces el contenido intestinal vertido queda localizado en una pequeña área de la cavidad abdominal sin extenderse más lejos, los síntomas pueden ser menos evidentes e intensos, y pueden ser interpretados erróneamente como un empeoramiento del problema original.
En todos los tipos de perforación, la persona afectada suele tener náuseas, vómitos e inapetencia.
Diagnóstico
El médico suele realizar radiografías de tórax y abdominales, que pueden mostrar aire fuera del aparato digestivo, lo cual constituye un signo evidente de perforación. A veces, el médico necesita realizar una TC del abdomen antes de poder confirmar el diagnóstico.
Tratamiento
Si el médico diagnostica una perforación, se requiere intervención quirúrgica inmediata. Los médicos deciden qué operación específica realizar en función de la ubicación y la causa de la perforación. El objetivo inmediato de los médicos es evitar que el contenido intestinal se derrame en el abdomen o en la cavidad torácica. Antes de la cirugía, se administran al paciente líquidos y antibióticos por vía intravenosa.
A veces se coloca una sonda a través de la nariz hasta el interior del estómago para succionar los jugos gástricos de modo que no fluyan a través de la perforación hacia el exterior de la cavidad gástrica y para disminuir la presión del intestino (descompresión).






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